La desmesurada casa de Angélica, por J. C. Deus
Debo confesarlo: me fui en el primer descanso, poco más de una hora después de iniciado este espectáculo de cinco horas de duración al que le sobran cuatro. Tedioso, vacío, balbuceante, pretencioso. Angélica Liddell ocupa casi en exclusiva la representación…