José Catalán Deus

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El Teatro Real presenta la temporada 2007-2008

J.C.D.

Borís Godunov de Modest Musorgski, Il burbero di buon cuore Vicente Martín y Soler, L’Orfeo de Caludio Monteverdi, Tristan und Isolde de Richard Wagner, La Gioconda de Ponchielli, Idomeneo de Mozart, Tamerlano de Händel, Bajazet de Vivaldi, Leonore-Fidelio de Beethoven, Tancredi de Rossini, The Rape of Lucretia de Benjamin Britten, Véc Makropulos de Leos Janácek. No haría falta añadir más para cualquier mediano aficionado a la ópera. Y todo ello completado con conciertos y danza de primer nivel. Las cosas parecen bien dispuestas en la plaza de la Ópera de Madrid.
¿La gente de pie puede acceder a tanta maravilla? Hay que estar atentos al sitio en Internet (http://www.teatro-real.com/) para conocer las modalidades de abono, las programaciones de precio reducido abiertas al gran público, las condiciones especiales para público joven, la programación infantil y otras ofertas que permiten acudir al menos una vez en la vida. El marco y el espectáculo bien merecen la pena, es seguro asistir a una maravilla de máximo nivel mundial.

Coincidiendo con la que será la undécima temporada, desde su reapertura en 1997, el Teatro Real inicia una nueva etapa artística para abrir nuevos horizontes, dice su director Antonio Moral: ‘Diez años no significan demasiado en la historia lírica de un teatro, máxime cuando nuestros vecinos europeos, aquellos con los que se nos compara tan frecuentemente, han celebrado sus respectivos centenarios. Aún así, el Teatro Real ha conseguido hacerse un hueco en el panorama internacional, ganándose el reconocimiento de la prensa especializada y el respeto de los artistas que han pasado por el teatro, quienes no han cesado de elogiar las condiciones de trabajo que les ofrece este coliseo. Pero todo ello no hubiera sido posible sin la consolidación de sus conjuntos estables –orquesta y coro–, la dedicación y profesionalidad de los equipos de producción y técnico y el apoyo incondicional de un público fiel y cada vez más numeroso’.

De las doce óperas que se representarán en la próxima temporada, ocho son nuevas producciones –todas ellas coproducidas con importantes coliseos españoles y europeos–, que serán dirigidas por artistas relevantes de la escena internacional: Klaus M. Grüber, Lluis Pasqual, Graham Vick, Pier Luigi Pizzi o Robert Carsen –entre los ya conocidos– y Yannis Kokkos, Irina Brook, Daniele Abbado, Krzysztof Warlikowski o Luc Bondy, que harán su presentación en el teatro. De la amplia nómina de maestros que se darán cita en la temporada hay que destacar la presentación de dos nombres indispensables de la dirección musical de nuestro tiempo: Claudio Abbado y William Christie. Y de las decenas de voces participantes, citaremos a Plácido Domingo y Juan Diego Flórez, que incorporan dos nuevos papeles a sus respectivos repertorios.

Se han propuesto hilos conductores, ciclos monográficos y diferentes versiones de un mismo título o varias óperas que comparten un mismo tema. Es el caso del ciclo ‘Contextos’, concebido en torno al mito de Orfeo, que aprovecha las celebraciones del cuarto centenario del estreno de L’Orfeo de Monteverdi a lo largo de 2007, y que permite relacionar la obra maestra del genial compositor italiano con otras partituras escritas sobre la misma temática por músicos tan diferentes como Ernst Krenek o Christoph Willibald Gluck.

En otras propuestas se han agrupado tres títulos –Tristan und Isolde, La Gioconda e Idomeneo– con el ‘Mar’ como trasfondo de su acción dramática o se han organizado ciclos monográficos alrededor de compositores como Benjamin Britten, Ludwig van Beethoven y Domenico Scarlatti. Habrá conciertos, como el Conmemorativo del X Aniversario, dirigido por el maestro López Cobos –uno de los grandes protagonistas de la temporada– y otras propuestas como el Ciclo de Grandes Voces, que acoge en su tercera edición artistas de la talla de Bros, Bartoli, Dessay, Naouri, Mula y Alagna.
A los tradicionales Domingos de Cámara y el popular ciclo de Opera en Cine, se une ahora en la nueva Sala Gayarre un programa complementario de recitales, conciertos de cámara y espectáculos de pequeño formato.

El Proyecto Pedagógico, en colaboración con la Universidad Carlos III de Madrid, quiere consolidar en su segunda edición una actividad esencial para el teatro, la difusión del género lírico entre el público joven, e inicia un proyecto de ópera estudio para jóvenes intérpretes con El barbero de Sevilla de Rossini.

El ballet ofrece tres sugerentes espectáculos, a cargo de compañías tan prestigiosas como el Nederlands Dans Theater I, el Béjart Ballet Lausanne o el Ballet Nacional de España, a las que se han unido una Gala homenaje a la gran Maya Plisetskaya y la ópera La Gioconda con su popular Danza de las horas.

Borís Godunov, ópera capital

Se inaugura la temporada con Borís Godunov de Modest Musorgski, ópera capital de la escuela rusa y una de las obras maestras de todos los tiempos que, a pesar de sus 138 años de historia, sigue sorprendiendo por la modernidad de su escritura vocal, la originalidad del lenguaje musical y el dramatismo psicológico de sus personajes, en especial el del atormentado zar. Poner en pie este enorme fresco sonoro, donde el coro –el pueblo ruso– se convierte en el gran protagonista, supone todo un reto para los conjuntos estables de la casa. El Teatro Real ha reunido dos sólidos repartos con algunos de los nombres más destacados de este repertorio –Ramey, Scandiuzzi, Kotscherga, Kotchinian, Matorin, Ognovenko, Rügamer, Didyk–, que serán dirigidos por el maestro López Cobos y Klaus Michael Grüber, uno de los grandes nombres de la escena europea, apoyados en la escenografía de Eduardo Arroyo. La partitura escogida sigue la segunda versión original en siete escenas del autor (1872) –con la exclusión del acto polaco– y el añadido de escena de San Basilio de la versión primera (1869). Se trata de una nueva coproducción con la Opéra National du Rhin y La Monnaie de Bruselas.

Vicente Martín y Soler

La ópera española estará magníficamente representada con la recuperación escénica de un título aún inédito en nuestros grandes teatros, Il burbero di buon cuore (1786), una de las partituras más completas del gran músico valenciano Vicente Martín y Soler, el más internacional de los compositores españoles del siglo XVIII. Tras su paso por Madrid, Nápoles y Venecia, Martín y Soler se instala definitivamente en Viena en 1786, donde rivaliza con Mozart y estrena con gran éxito su conocida trilogía integrada por Il burbero, Una cosa rara (1786) y L’arbore di Diana (1787), sobre textos de Lorenzo Da Ponte. Fue tal el éxito cosechado por Martín y Soler, que el propio Mozart compone dos arias alternativas para el personaje de Lucilla, con motivo de la reposición vienesa de Il burbero, una deliciosa comedia de enredo que cuenta con un excelente libreto adaptado por Da Ponte y que está escrita con enorme maestría y gran economía de medios en la mejor tradición de la ópera napolitana. En Madrid se estrena en el Teatro Real en una nueva coproducción con el Gran Teatro del Liceo, firmada por la joven directora de escena Irina Brook –por primera vez en España– y dirigida musicalmente por Christophe Rousset, reconocido maestro del repertorio barroco y clásico y gran especialista en la obra del compositor valenciano. El reparto está encabezado por Véronique Gens, Elena de la Merced, Sonia Prina, Carlos Chausson, Saimur Pirgu y Luca Pisaroni.

El mito de Orfeo

El año 2007 ha servido para festejar al mundo de la ópera la celebración del cuarto centenario del estreno oficial de la ‘favola in musica’ titulada L’Orfeo de Claudio Monteverdi, acaecido el 24 de febrero de 1607 en el Palazzo Ducale de la corte italiana de Mantua. L’ Orfeo no es una obra cualesquiera, una ópera más de las muchas –y las hay muy buenas– que han utilizado la seductora figura del cantor tracio a lo largo de los siglos. La de Monteverdi es una obra esencial de la cultura occidental, no solo por su enorme belleza intrínseca, sino porque cimentó los pilares del “drama musical moderno”, estableciendo una nueva relación entre texto y música. El Teatro Real ha tomado precisamente el mito de Orfeo como eje central de su temporada para darle un mayor sentido a la misma. Con L’Orfeo, se inicia la representación cíclica –por primera vez en España– a lo largo de tres temporadas consecutivas de la genial trilogía monteverdiana, que se completa con Il ritorno d’Ulisse in patria y L’incoronazione di Poppea. Las tres obras se presentarán en una nueva propuesta escénica –coproducida con el Teatro La Fenice de Venecia- y liderada por dos artistas tan relevantes como Pier Luigi Pizzi y William Christie.

Paralelamente a la obra de Monteverdi, se podrán escuchar otras dos partituras con la misma temática: Orpheus und Eurydike (1927) del compositor austriaco Ernst Krenek y Orphée et Eurydice de Christoph Willibald Gluck. La primera se ofrece como primicia en nuestro país y será dirigida por el joven maestro español Pedro Halffter, buen conocedor de estas músicas. La segunda seguirá la versión francesa de 1774, que presenta el papel de Orfeo transportado para un tenor, en lugar del castrato de la primera versión vienesa (1762). La presencia del tenor peruano Juan Diego Flórez, que aborda el papel por vez primera, le otorga un valor añadido a estos conciertos, que serán dirigidos por el maestro López Cobos. Como complemento de estas obras líricas, en torno al mito de Orfeo, se han programado dos conciertos más en la Sala Gayarre –dentro del ciclo Contextos–, que incluyen Il combatimento di Tancredi e Clorinda y una selección de Madrigales de Monteverdi, con el grupo barroco La Venexiana, uno de los más acreditados en este repertorio, además de una sesión pedagógica para jóvenes y una serie de conferencias y mesas redondas, en colaboración con la Asociación de Amigos de la Ópera de Madrid.

El mar entre Wagner y Mozart

Otro de los hilos conductores que tejen la actual temporada es el Mar. Tristan und Isolde de Wagner, La Gioconda de Ponchielli e Idomeneo de Mozart tienen en el mar el trasfondo de su acción dramática. Son mares muy diferentes que cambiarán el destino de sus protagonistas. Por un lado está el agitado mar del norte que ha de surcar el navío de Tristán entre las costas de Irlanda y Cornualles para conducir a su amada Isolda hacia la boda con el Rey Marke. Por otro, el mar pantanoso de las turbias aguas de la espesa laguna de una Venecia llena de intrigas y venganzas donde vive La Gioconda, humilde cantante callejera. Por último, el mar azul y cristalino, aparentemente tranquilo pero siempre traicionero, que hace naufragar la flota del rey cretense Idomeneo.

Tristan und Isolde vuelve al Teatro Real ocho años después de las representaciones ofrecidas por la Staatsoper de Berlín. Será pues la primera vez que la interpreten los conjuntos estables del teatro tras su reapertura y cuenta con dos sólidos repartos vocales de cantantes wagnerianos dirigidos por el responsable musical de la casa en una producción invitada del Teatro San Carlo de Nápoles, firmada por Lluis Pasqual.

La Gioconda no se representa en Madrid desde 1970 y fue uno de los títulos más populares de la primera época de este coliseo, llegándose a representar hasta en 139 ocasiones entre 1850 y 1925. Ahora se recupera con la soprano Violeta Urmana en el papel principal y una nueva coproducción con el Teatro del Liceo y la Arena de Verona, con dirección escénica de Pier Luigi Pizzi y musical de Evelino Pidò, que debuta como director de ópera en nuestro país.

Idomeneo es la única de las siete grandes óperas de madurez de Mozart que todavía no había sido representada en el Teatro Real. Se presenta en una nueva coproducción con el Teatro alla Scala de Milán y la Ópera Nacional de París, escenificada por el prestigioso director suizo Luc Bondy, por primera vez en Madrid, junto al maestro López Cobos y dos repartos vocales de reconocidos cantantes mozartianos. Como complemento de la primera gran ópera seria de Mozart, se propone como nexo de unión la última de ellas: La clemenza di Tito, en una propuesta semiescenificada de Massimo Gasparon, bajo la dirección musical de Víctor Pablo Pérez y la presentación en nuestro teatro de la mezzosoprano búlgara Vesselina Kasarova, entre otras destacadas voces.

Simetrías y paralelismos

Como ocurrió con los Wozzeck de Berg y Gurlitt, en esta temporada se proponen otras obras que presentan una serie de simetrías y paralelismos entre si. Es el caso de Tamerlano de Händel (1724) y Bajazet (1735) de Vivaldi, dos títulos de compositores diferentes que tienen en común un mismo libreto. Una práctica por otra parte muy frecuente en la época barroca. El primero, que se estrena escénicamente en España –en una exitosa producción de Graham Vick procedente del Maggio Musicale Fiorentino–, supone la primera inclusión del gran tenor Plácido Domingo en un título barroco (Bajazet), en su tradicional cita con el Teatro. Esta obra maestra de Händel será dirigida por uno de los más acreditados especialistas de la música de Händel, el maestro británico Paul McCreesh. La tragedia homónima vivaldiana, escrita de forma brillante con la técnica del pasticcio, se estrena en Madrid en versión de concierto con un grupo de cantantes especializados, encabezado por Vivica Genaux, Romina Basso y Maria Grazia Schiavo, bajo la dirección del violinista y director italiano Fabio Biondi, que la recuperó del olvido hace apenas una década, llevándola con éxito por el mundo.

Otro paralelismo nos permite comparar las diferencias musicales, dramáticas y estilísticas de dos versiones de una misma obra. Es el caso de la primera versión de Leonore de Beethoven, estrenada sin éxito en Viena en 1805, que se podrá escuchar junto a la ya definitiva, rebautizada como Fidelio, que fue presentada nueve años después con total beneplácito del público, quedando definitivamente instalada en el repertorio. Beethoven empezó a trabajar en la primera versión de su ópera en 1804 y hasta concluir Fidelio en 1814 cambió hasta tres veces de libretista. Se trata pues de una obra en constante desarrollo de la que existen tres versiones, posiblemente ninguna de ellas definitiva. Leonora –más ágil, ornamentada y revolucionaria– está más cerca del Singspiel de Mozart o Weber que del Beethoven maduro –más complejo, trascendente y sombrío– que se nos muestra en Fidelio. Leonore será estrenada en nuestro país por la Orquesta y Coro Nacionales de España, bajo la dirección de un maestro tan reconocido como Ivor Bolton, al frente de un reparto vocal encabezado por el tenor Stephen Gould y la joven soprano Emma Vetter, ambos debutantes en el teatro. Fidelio, por su parte, contará con un invitado de excepción: el maestro italiano Claudio Abbado, que dirigirá por primera vez ópera en un teatro español. La propuesta escénica es del director canadiense Robert Carsen y el proyecto está coproducido por cuatro coliseos –el Teatro Real, los teatros italianos de Reggio Emilia, Módena y Ferrara– y el Festival de Baden-Baden. En el reparto vocal destaca la pareja protagonista encarnada por el tenor Jonas Kaufmann y la soprano Anja Kampe. Como complemento se ha organizado un ciclo de conciertos en torno a la música del genial compositor alemán con tres intérpretes de excepción: el propio Abbado al frente de la Mahler Chamber Orchestra, el pianista italiano Maurizio Pollini y el Cuarteto de Tokio.

Otro título que ofrece dos caras diferentes en función de la versión escogida es Tancredi (1813), el primer drama serio de importancia escrito por Gioachino Rossini, que se escenificará por primera vez en un teatro presentando de forma paralela sus dos versiones íntegras de Venecia y Ferrara. La primera con final feliz, como exigía la convención de la época, frente a la segunda más trágica, con la muerte del protagonista como deseaba el compositor. Dos finales pues –y dos repartos vocales– muy distintos entre sí, en el marco de una nueva coproducción de cuatro teatros –Madrid, Sevilla, Barcelona y Turín– concebida por el reputado director griego Yannis Kokkos, en su primer trabajo escénico para un teatro español. Musicalmente será dirigida por el joven maestro Ricardo Frizza, al frente de un doble reparto con grandes voces rossinianas.

En torno al siglo XX

Además del Orpheus de Krenek, se presentan otras cinco óperas del siglo XX, dos en el programa general (The Rape of Lucretia y Véc Makropulos) y tres más dentro del programa pedagógico (El diluvio de Noé, El pequeño deshollinador y Brundibár).

Con motivo del estreno en el Teatro Real de esa pequeña joya que es La violación de Lucrecia, una de las óperas más exitosas de Benjamin Britten, –dirigida por Paul Goodwin y Daniele Abbado, musical y escénicamente–, se ha planteado un ciclo dedicado al compositor inglés en relación con el proyecto pedagógico. La educación siempre fue uno de los conceptos claves en la cultura anglosajona. De ahí que la relación de Britten con el mundo infantil fuera una parte fundamental de su carrera, como bien se puede apreciar en El diluvio de Noé, El pequeño deshollinador y en La guía de orquesta para jóvenes. El ciclo se completa con un concierto de cámara –en la Sala Gayarre– a cargo del prestigioso Cuarteto Brodsky y otro sinfónico –en el Auditorio Nacional de Música– ofrecido por la Orquesta Sinfónica de Madrid, dirigida por Paul McCreesh, con obras de B. Britten y F.J. Haydn.

Las partituras de Leos Janácek han cobrado un especial relieve en la historia reciente del Teatro Real, estrenándose tres de ellas (La zorrita astuta, Osud y Desde la casa de los muertos) con mucho éxito de público y de crítica. Siguiendo la estela –que tendrá su continuidad en próximas temporadas– se presenta ahora en Madrid la penúltima ópera del compositor checo: El caso Makropulos, uno de los títulos más sugerentes del siglo XX donde se plantea con lucidez el sentido de la vida y la inmortalidad. La protagonista de la ópera, la longeva cantante Emilia Marty –de 337 años de edad–, será encarnada por las sopranos Angela Denoke y Anna-Katharina Behnke. El original director de escena polaco Krzysztof Warlikowski será el responsable de escenificar esta nueva coproducción con la Ópera de París –en su primer trabajo operístico en España– y Paul Daniel, experto en la obra de Janácek, su director musical.

El apartado de la ópera del siglo XX se completa con el estreno en la Universidad Carlos III, donde se desarrolla el programa pedagógico del Teatro Real, de una nueva producción de la ópera juvenil Brundibár de Hans Krása, una partitura estremecedora que fue representada más de cincuenta veces entre 1942 y 1944 por los niños internados en el campo de concentración de Tezerin. La claridad del mensaje, su sencillez y eficacia dramática la convierten en el paradigma de la ópera infantil.

La programación musical se cierra con una serie de cuatro conciertos –previstos en la sala Gayarre– dedicada a Domenico Scarlatti, con motivo del 250 aniversario de su muerte. La joven soprano española María Espada, acompañada del conjunto Forma Antiqua, y el clavecinista y director italiano Fabio Bonizzoni –en recital y junto a su grupo barroco La Risonanza– ofrecerán un interesante recorrido por la época y la obra del gran compositor italiano afincado en España. La nueva sala acogerá otras diez sesiones musicales adicionales, que servirán para complementar la actividad operística del teatro con una selección de obras de cámara de B. Britten (Cuarteto Brodsky) y L. Janácek (Cuarteto Janácek y los Solistas de la OSM), dos programas con arias de óperas de V. Martín y Soler (Amparo Navarro) y G.F. Händel (Carlos Mena), una selección de Madrigales de C. Monteverdi (La Venexiana), un recital con obras para piano de Liszt y Wagner (Patricia Barton), La boda de Musorgski –ópera en un acto con texto de Gogol reducida para cuatro solistas y un piano– y el nuevo espectáculo del siempre imaginativo Enrique Viana, titulado ‘Música y excusas’.

También danza

La danza tendrá un protagonismo especial a lo largo de los cuatro espectáculos programados, a los que se ha unido la ópera La Gioconda, cuya celebérrima Danza de las horas será bailada por dos estrellas del ballet clásico actual: Ángel Corella y Letizia Giuliani. Aprovechando las ocho funciones de esta ópera de Ponchielli se ha programado un pequeño festival de danza con dos de las tres compañías invitadas. Por un lado, el prestigioso Béjart Ballet Lausanne, posiblemente la compañía de danza contemporánea más famosa del mundo, que actúa por primera vez en el escenario del Real con un original programa titulado Zarathoustra: Le chant de La Danse, una de las últimas creaciones de Maurice Béjart, nombre imprescindible de la danza del siglo XX.
Por otro, tendremos la vuelta del Ballet Nacional Español para celebrar el treinta aniversario de su nacimiento con la presentación en nuestro teatro de dos de sus coreografías recientes más exitosas, Elegía y El café de Chinitas, ambas concebidas por José Antonio, su actual director.

La tercera compañía que nos visita, el Nederlands Dans Theater I, otra de las referencias de la danza europea actual, será la encargada de abrir la temporada en el mes de septiembre en su presentación en el Real. El programa comparte dos coreografías: Silent screen, estrenada en 2005 con la firma de Paul Lightfoot y Sol León, y Bella figura, creada diez años antes por Jirí Kylián, responsable artístico de la compañía desde 1975 y uno de los grandes maestros de la danza de las últimas décadas. La temporada de ballet se completa con el merecido homenaje que el Teatro Real va a tributar a la mítica artista rusa Maya Plisetskaya, tan vinculada a nuestro país, y en el que participarán algunas de las figuras más destacadas de la actualidad. Entre ellas, la española Tamara Rojo, que compartió con la artista rusa el premio Príncipe de Asturias de las Artes 2005. La danza estará también presente en el programa educativo con dos espectáculos para niños y jóvenes: Los músicos de Bremen y Duendeiberia.



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Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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