José Catalán Deus

JCDeus.org

De ‘Posible’ a ‘Interviú’

En noviembre de 1974 se había presentado una nueva revista evolucionista y posibilista en la senda de Cambio 16. Se llama Posible y no se llama Posible 33 (del número de sus accionistas) para que no resalte su enorme parecido con la que le sirve de modelo, Cambio 16. Se presenta por todo lo alto en Madrid y al acto asisten las fuerzas vivas de la oposición tranquila. El presidente del Consejo de Administración, Antonio Vázquez Guillén, explica que la publicación está financiada por un grupo heterogéneo ‘sin más vinculación entre ellos que la de ser liberales por la profesión y por el talante’.

Decir liberal es decir en contra de prolongar el franquismo. Liberal ya es buena parte de los diarios influyentes y casi todas las revistas. Alfonso Sobrado Palomares, que había fundado unos años antes un mensual pionero en la defensa de los consumidores, Ciudadano, y había estado en la primera plantilla de Cambio 16, -el modelo que quería seguir-, dirá en el acto: ‘En estos momentos se está guisando el futuro, aunque no sabemos los rumbos que tomará la política. Trataremos de luchar por una apertura de cauces, porque queremos una España generosa en la que quepan todos, sin grupos exclusivistas ni excluyentes. Por ello lucharemos hasta donde sea posible’. El número uno incluye como comentarista a Francisco Umbral y lleva una entrevista con el presidente de la Conferencia Episcopal, el cardenal Tarancón. En 2014 Palomares hará gala de que ‘la revista tuvo unos ocho secuestros y yo sufrí cinco procesamientos. Por la publicación de un artículo sobre la actividad de Arias Navarro en la fiscalía de Málaga pedían seis años de cárcel’. Posible sólo será posible poco tiempo más y con el cambio de década fenecerá de muerte natural.

Pero seguimos en 1976 y en diciembre la revista celebra su número 100. ‘Ricardo Acero’ está ya plenamente incorporado a la redacción y ha iniciado una serie que tendrá su pequeño éxito, ‘El dinero de los políticos’. A comienzos de 1977, ‘Acero’ publicará en la revista ‘Posible’ un largo reportaje titulado «La guerrilla antifranquista», para el que solicita al teniente coronel de la Guardia Civil Francisco Aguado Sánchez, que ha publicado en 1975 un documentado libro sobre el tema, ‘El maquis en España: su historia’, que le responda a un pequeño cuestionario. Se publicará como un recuadro anexo y se hará resumiendo las respuestas. ‘Bueno, ya era todo un deseo de normalización el que yo recién vuelto del exilio pidiera su opinión -que yo sabía absolutamente condenatoria contra el maquis- a un alto cargo de la guardia civil, e incluirla fue para mí un esfuerzo. Aunque fue breve y conciso, era imposible reproducir completas sus respuestas en el espacio disponible y tuve que hacer un resumen. Quizás inconscientemente di prioridad a suprimir sus afirmaciones más duras, pero ni quise ni hice nada por cambiar el sesgo de su opinión’.

Pero a Aguado le molestará el resumen y recurrirá a El Alcázar, que el 11 de febrero publica un largo artículo en su página 2 con el título ‘La historia entera y sin silencios impuestos: La revista Posible o el arte de escamotear la verdad’, firmado con el seudónimo ‘Alexandros Lambda’.

‘No vamos a analizar el citado artículo ni la veracidad que el mismo encierra, pero si queremos puntualizar algo sobre las cuatro columnas, con recuadro, en las que aparece el teniente coronel Aguado Sánchez, autor de «El maquis en España», con una especie de contestaciones a un cuestionario imaginado. La verdad, toda la verdad, es esta: La revista ‘Posible’ solicitó del citado jefe de la Guardia Civil e historiador veraz, y documentadísimo (varios artículos de su libro vieron la luz en nuestro periódico pocas fechas antes de aparecer el que comentamos) unas contestaciones a cinco preguntas concretas sobre «El maquis».

La revista ‘Posible’, omitió las preguntas que ella misma había formulado e incluso «suprimió frases bien significativas y que dejaban claramente expuesta la idea del autor y del hecho» (frase en mayúsculas). Por respeto a la verdad, por respeto al prestigioso jefe de la Guarda Civil, por respeto a la Historia «escrita entera y sin silencio impuestos», vamos a publicar «íntegramente» (palabra en mayúsculas), las preguntas de Posible y las respuestas de Aguado Sánchez. Los subrayados, son los que —¿sería por falta de espacio? — Posible omitió’.

‘Como no dispongo de los originales, no puedo opinar sobre si lo que omití fue irrespetuoso, yo lo publicaría entero de nuevo por si acaso’, nos dice tantos años después ‘Ricardo Acero’. Y aquí está pues:

‘1. Valoración política del fenómeno del Maquis. –

—Con respecto al pueblo, esencialmente negativa. Salvo muy raras excepciones, practicaron el pillaje, la venganza personal, las rencillas localistas, la liquidación de viejas cuentas y degeneración en vulgares delincuentes, nada remisos a practicar el asesinato, atropellar el derecho de gentes y el respeto a la propiedad privada.

—Con respecto al régimen del Generalísimo Franco. Indirectamente aumentaron su prestigio, Pues si durante el periodo 1936-39, el comunismo fue derrotado en la guerra luego fue liquidado doblemente en la paz.

—Con respecto a sus protagonistas. Una enseñanza triste y lamentable. Muchos pagaron con su vida para hacerle el caldo gordo a los «buitres de Toulouse», dirigentes de la subversión desde el otro lado de la frontera.

2.—Importancia cualitativa y cuantitativa del mismo.

  1. a) Cualitativa. Es una amarga lección —que se debía de aprender para siempre— de lo que el hombre sin más apoyo que su incultura, su odio, su ingenuidad y su torpe fantasía, abandonado y embaucado por las doctrinas marxistas y por el comunismo internacional, fomentando la subversión en una causa perdida de antemano, pero dándole el tinte y color conveniente por los conspicuos de turno, de patriotismo y heroísmo a hechos, que son por su naturaleza, desarrollo y planteamiento, simples y vulgares actos criminales.
  2. b) Cuantitativa. Las cifras cantan: Los pueblos y las tierras de España le deben a aquel P.C.E. de la época estalinista, cuyos santones principales, lo mismo que ahora, fueron y son «Pasionaria» y Santiago Carrillo: 953 asesinatos; 845 secuestros; 538 sabotajes; 5.963 atracos a punta de pistola; 1.826 refriegas o encuentros con la fuerza pública; 2.173 bandoleros (o maquis) muertos por la voluntad del partido; 467 capturados; 546 presentados y 2.374 detenidos. En resumen 8.289 acciones guerrilleras (dijeron los conspicuos del P.C.E.), entre las que podemos recordar machacarle con piedras y pisotones los cráneos (septiembre de 1947) en Gúdar, (Teruel) a unos niños de 7,9 y 12 años y a una anciana de 64, después de asesinados; o degollar a un cura en una parroquia gallega y llevar la cabeza en un macuto para exhibirla por las apartadas aldeas y arrojarla luego por la ventana de una escuela rural, ante el asombro de niños y maestra.

Por otra parte, también perdieron la vida en cumplimiento de su deber y en defensa del pueblo 257 guardias civiles, 12 funcionarios del Cuerpo General de Policía, 11 de la Policía Armada y 27 miembros del Ejército.

3.—¿Representó en algún momento un peligro grave para el Régimen?

Tanto como peligro grave, desde luego no, peligro leve, puede que en contadas ocasiones; los diez días que duró la «gran invasión del Valle de Aran», por ejemplo. El problema, aunque complicado, no dejó de ser una cuestión de orden público con preponderancia campera. Fue la consigna que los dirigentes comunistas dieron en Monóvar, antes de tomar los aviones para escapar, a los que aquí quedaron, con su pena y su gloria. «Ahora: a las Sierras», les dijeron.

4.—¿Qué valoración moral le merecen los hombres y mujeres que en él participaron?

—Desmitificaciones aparte, si el robo, el secuestro, el asesinato y el pillaje pueden valorarse moralmente, dígame como. La estampa de la bandolera folklórico-romántica, aquí no se dio. El Partido, muy cuidadoso de sus militantes, sobre todo en el «Ejército Guerrillero del Centro», destinaba un par de compañeras por división. La división, tenía como máximo un par de docenas de hombres. Sus ocupaciones eran las de atender los campamentos y servir para «descanso del guerrero». Puede valorar usted mismo la moral de tales mujeres. De haberse dado el caso de divisiones normales —10.000 hombres—, dos compañeras, hubieran sido más que insuficientes.

5.—En líneas generales, estrategia y táctica seguida por la Guardia Civil para acabar con el maquis.

—La estrategia es el arte de dirigir las operaciones militares y ciertamente, tanto como operaciones militares no hubo. La mayoría fueron enfrentamientos de partidas con grupos o patrullas de la Guardia Civil. En cuanto a «operaciones donde interviniera la táctica», podrían contarse limitadamente. Una lucha solapada, con un enemigo invisible, que solo da la cara cuando no tiene otra alternativa, solo pudo vencerse con un gran sacrificio y abnegación, de forma paciente y entusiasta, día tras día, mes tras mes, año tras año, de noche y de día, con buen o mal tiempo, bajo el sol implacable o la lluvia torrencial. En suma, como dijera Guy Hermet en su libro «Los Comunistas en España», «perseguidos sin tregua por la Guardia Civil»…para estos casos esa es la única estrategia y la única táctica que da resultado’.

Aguado -destinado desde 1979 al frente del 51 tercio de la Guardia Civil, en Pamplona, y con anterioridad al mando de la 111 Comandancia con sede en Madrid- ascendió a general de brigadas en 1984. Fue autor de trece libros y participó también en 1990 en la obra colectiva ‘La guerra y la paz cincuenta años después’. Falleció en 2002 y a su muerte la Revista de Historia Militar del Siglo XX afirmaba que ‘gracias a su etapa de Jefe del Servicio de Estudios Históricos de la Guardia Civil, el benemérito Instituto pudo recuperar gran parte de su Historia’. Otra publicación de signo contrario -‘La memoria reprimida: historias orales del maquis’, escrito por José A. Vidal Castaño, un frapista del que ya hablamos en la primera seria de esta Crónica de medio siglo- le define en su página 22 como ‘minucioso a la hora de ofrecer datos concretos, sus textos, envueltos en la fría apariencia de un informe objetivo, destilan ideología en defensa del gremio y del régimen que lo sustenta’.

Por entonces todo el mundo habla de Interviú, la nueva sensación del periodismo posfranquista. Su colega en la sección de grandes reportajes de Posible, Pedro Costa Musté, tiene una oferta firme para irse a ella. ‘Ricardo’ le pide una entrevista a Antonio Asensio, el joven emprendedor barcelonés que la ha creado de la nada. Y en febrero siguiente ya está incorporado al equipo de francotiradores que se está formando en la calle Alcántara.