Por sorpresa, sin encuadrar en festival alguno, quizás para acoplarse a la agenda de la compañía, el Matadero de Madrid presenta ‘Un peu de tendresse ¡bordel de merde!’, una desesperada y desesperante búsqueda espiritual a través del humor, mil guarrerías, provocaciones infantiles y una exhibición de poderosos penes -bajo pelucas de rizos rubios- como nunca habrá visto en toda su vida. Hay que echarle valor para asistir. Un espectáculo controvertido, con grandes altibajos, con cosas más que discutibles, pero que se salva por honestidad, entrega y riesgo. Está considerado lo más rompedor del panorama mundial actual en ese sector emergente del espectáculo total, simbiosis de teatro y danza, fusión en amalgama musical que lleva de todo dentro, hasta circo y cabaret. Hace serias propuestas, genera reflexión, impresiona y dará mucho que hablar.
Lo más sobresaliente es un uso y abuso del desnudo integral masculino bajo una caricaturización afeminada de gestos, gritos en falsete y rizos, que produce un efector turbador. Va acompañado de un uso también del desnudo integral femenino bajo caricaturización virilizada, pero éste se mantiene en tonos menos provocadores y más usuales, salvo ver a hembras montando a hembras con la máxima pulsión viril, lo que tampoco resulta muy habitual. Una decena o una docena o no sé cuantos bigardos danzando en pelotas, no es plato de gusto, y lo hacen tres cuartas partes de una obra que dura dos horas sin interrupción. No sólo danzan sino que hacen piruetas y contorsiones que te tienen permanentemente en vilo por la suerte de sus castigadas partes impúdicas.
Dave St-Pierre es ante todo coreógrafo y su propuesta es ante todo danza. Premeditamente descuidada, prioritariamente violenta, provocadoramente repetitiva, exageradamente desafinada, antiestética y tensa. Extrema. Es lo que ha provocado su meteórico ascenso a la cumbre. No nos gusta mucho pero esconde algún secreto, quizás esa ternura que busca, esa inocencia secreta, el poder inconmensurable de la bondad vestida de fuerza, del guerrero santo.
Las coreografías están presentadas dentro de un espectáculo cabaretero-cirquense, con presentadora de carácter, con provocaciones y chistes para ganarse al público, asustarle un poco y hacerle reír de vez en cuando. Por ese camino trillado y esa manía patética de no respetar la cuarta pared teatral con todo tipo de banalidades, los despelotados llegan al extremo de meterle el culo en la cara y rozar con sus testículos los cuerpos de algunos desafortunados espectadores. Las despelotadas no llegan a tanto pero también interactúan un poco. Todo ello nada aporta y es el burdel al que se refiere el título, un juego de palabras entre prostíbulo y follón, en medio del cual lentamente va emergiendo algo diferente, plasmado en las dos grandísimas escenas de la obra, que son su esencia, y todo lo demás, relleno. Hay una pasarela de luz cruzada por desnortados viandantes y hay un deslizarse de cuerpos sobre la tenue lámina de agua embotellada que los actores han vaciado sobre el escenario: antológicos mensajes de las dificultades del camino del que no se conforma con esto que vivimos. Esas dos larguísimas escenas, la última con la inmensa música del Für Aline de Arvo Pärt, -a la que muchos consideran la mejor canción de amor del siglo XX (quizás también porque no tienen letra)- son la compensación merecida a nuestra algo masoquista paciencia. Y hablando de ingredientes ‘sadomaso’, merecen consideración especial las dos largas sesiones en las que las chicas se azotan una nalga y los chicos se abofetean una mejilla, hasta dejarlas coloradas como tomates.
Y es lo que salva el espectáculo, gana respeto para la propuesta y nos deja conmovidos, que era el objeto de todo esto. Así que es verdad que ‘Un peu de tendresse bordel de merde!’, sea una pieza sobre la necesidad de recibir y dar ternura, un exorcismo para «discapacitados emocionales». La exigente propuesta de St-Pierre es un desafío enorme para los actores/bailarines, cuya entrega maravilla, una implicación mental y física más allá de lo posible, incluso de lo conveniente. Con razón el autor se deshace en agradecimientos a todo el equipo. Con razón en un momento dado se les reivindica con una frase que alude a que el de bailarín es el oficio peor pagado del mundo.
Nuestro Dave St-Pierre ha nacido de pie y quizás se lo merece. Ésta es la segunda parte de su ambiciosa trilogía, ‘Sociología y otras utopías contemporáneas. Tríptico sobre la humanidad, el amor, la vida y la muerte’. La primera entrega se tituló ‘La pornographie des âmes’ (la pornografía de las almas). En otoño de 2006, la compañía presentó al mismo tiempo la primera parte en Milán, Lausana y Copenhague, y estrenó la segunda en Múnich, que después cosechó críticas entusiastas en el Festival de Aviñón de 2009, y ahora viene de Londres.
Si St-Pierre consigue redondear, y en la tercera entrega llega a donde parece que va, será para celebrarlo. ¿Qué dónde va? A dónde va a ir, donde muchos otros en secreto, a encontrar la ternura perdida, aquello que parecía sobrar en este mundo de mierda y nos hace cada día más falta.
Aproximación al espectáculo (del 1 al 10)
Concepto: 8
Coreografía: 7
Texto: 6
Música: 7
Interpretación: 9
Escenografía: 7
Realización: 7
Producción: 7
NAVES DEL ESPAÑOL
UN POCO DE TERNURA, ¡BURDEL DE MIERDA!
Coreografía de Dave St-Pierre
Del 22 al 26 de junio
En colaboración con:
Enrica Boucher, Eugénie Beaudry, Camille Loiselle-D’Aragon, Julie
Carrier, Julie Perron, Karina Champoux, Sarah Lefebvre, Aude Rioland,
Emmanuelle Bourassa-Beaudoin, Eve Pressault-Chalifoux, Geneviève
Bélanger, Silke Grabinger, Sophie Dalès, Marie-Eve Quilicot, Alexis
Lefebvre, Luc Boissonneault, Éric Robidoux, Renaud Lacelle-Bourdon,
Simon-Xavier Lefebvre, Francis Ducharme, Gabriel Lessard
Alternativamente
Gaëtan Viau, David Laurin, Anne Thériault, Julien Lemire, Frédéric
Tavernini, Michael Watts, Brigitte Poupart, Marc-André Goulet, Marie-Ève
Carrière, David Strasbourg, Sylvia Camarda, Vincent Morelle, Guillermina
Kerwin
Asesor musical y Diseño sonoro Emmanuel Schwartz
Textos Enrica Boucher
Música Pierre Lapointe, Emmanuel Schwartz, Dave St-Pierre, Cat Power, Arvö Part
Diseño de vestuario Eugénie Beaudry, Dave St-Pierre
Dirección técnica y diseño de iluminación Alexandre Pilon-Guay
Ayudante técnico Olivier Chopinet
Técnico de sonido Benoît Bisaillon
Entrenador de ensayos Daniel Villeneuve
Dave St-Pierre Inc.
Jefes de producción: Dave St-Pierre, George Skalkogiannis, Alexandre Pilon-Guay, Benoît Bisaillon, Suzanne Benoit
Director artístico: Dave St-Pierre
Representante: George Skalkogiannis
Representante en España: Ysarca Art Promotions (Pilar de Yzaguirre)
Co-productores: Agora de la danse, Usine C, Maison de la culture Frontenac, Szene Salzburg,Théâtre Sévelin 36 Lausanne, Dance Festival Munich, Mouson Künstlerhaus Mousonturm Frankfurt, JuliDans Amsterdam, Centre national des Arts, ScèneQuébec Scene Ottawa.
Esta pieza recibe el apoyo de Conseil des Arts du Canada_ Conseil des arts et des lettres Québec_ Affaires étrangères et Commerce international Canada.
Espectáculo recomendado para mayores de 18 anos por los desnudos integrales y por lo explicito de algunas de sus escenas.
MATADERO – NAVES DEL ESPANOL
Paseo de la Chopera 14, Madrid
www.teatroespanol.es



