Dicen que es una divertidísima sátira sobre la ecología junto a una crítica al calentamiento global, el uso abusivo de los plásticos, el consumismo y todo lo demás. Algunos lo vemos más bien como un monumento a la chabacanería rebosante de ruidos guturales, horriblemente puesto en escena y lamentable de todo punto.
Estrenada en 2023, después de una gira celebrada por la crítica, en esta comedia sin diálogos, a base de onomatopeyas y gesticulaciones, cuatro actores hacen sobre todo de activistas ambientales enfrentados a una multinacional cuyo ceo es una caricatura de Trump, pero también sirven como aves de corral, árboles, trabajadores de oficios diversos y de todo lo que se tercie. Desarrollan una trama de sucesivas ocurrencias en la que destacan el número del gallo y la gallina apareándose en el matadero y el de la cornisa del rascacielos donde se suben a desplegar pancartas ayudados de un espectador elegido al azar o quizás no.

Presumen de ‘humor ácido y sin barreras que no dejará a nadie indiferente’. Y así es: a la casi totalidad de los espectadores convocados a este reestreno en Madrid, que lo aplauden todo, lo corean todo, lo ríen todo y salen a la gloria, y a algún raro mirón que no puede creer el meritorio despliegue de todos esos gestos y sonidos guturales con los que antaño los humanos se burlaban unos de otros e imitaban a los animales y a las incidencias de la vida cotidiana. Antaño porque la mayor parte están ya fuera del uso habitual que les dieron obreros y campesinos, las clases bajas y algún señorito para hacer gracias.

Ese es el principal mérito de la propuesta, porque la puesta en escena es pobre de solemnidad a pesar de lo rica, rica, que es esta compañía, y ni siquiera han ensamblado un poco los audiovisuales con el pobretón escenario de ni siquiera aficionados. No podemos francamente felicitar a quienes han ‘diseñado’ escenario, vestuario, iluminación y sonido, y sí a los genios de la producción, que han conseguido el menor gasto para el mayor ingreso. Sí que los ‘actores’ Fidel Fernández, Raúl Cano Cano, Juanfran Dorado y Jony Elías merecen el reconocer que se esfuerzan en hacer viable esta patochada, un guiñol efectivo que se lleva al público de calle. Son Raúl Cano Cano, Juanfran Dorado, Jony Elías y Fidel Fernández, y solo este último es miembro del equipo histórico de la compañía, que completan Juan Francisco Ramos, Marcos Ottone, David Ottone y Joseph O´Curneen. Formaron Yllana en 1991 como compañía de teatro de humor gestual, aunque en la actualidad ha diversificado su actividad ofreciendo distintas prestaciones en el mundo de las artes escénicas y el audiovisual. Por un lado se dedica a la creación, producción y distribución de espectáculos, eventos y formatos audiovisuales y por otro gestiona espacios teatrales y desarrolla diferentes proyectos en el ámbito cultural. En estos 35 años Yllana ha producido 37 espectáculos teatrales, incluidos este en 2020, y los posteriores Trash! (2021), No Todo Son Pulgas (2021), The Royal
Gag Orchestra (2021) y Passport (2022). El balance oficial de la compañía es de unas 16.000 representaciones en 48 países con cerca de 6 millones de espectadores. Ha recibido alrededor de medio centenar de premios. Han sabido darle al público lo que es del público y a la taquilla lo que exija, sin prejuicios ni prevenciones. También es un mérito.
Aproximación al espectáculo (del 1 al 10)
Interés, 5
Trama, 4
Interpretación, 6
Escenografía, 4
Producción, 4
Documentación para los medios, 4
Programa de mano, 5
Teatro Pavón
GREENPISS – YLLANA
Del 9 de abril al 26 de abril de 2026
El miércoles 15 de abril, al finalizar la función, se realizará un encuentro con el público a cargo del equipo artístico de la obra.



