José Catalán Deus

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La dama que era boba y se volvió discreta

La dama boba es una de las mejores comedias de enredo del siglo de oro y se estrenó en 1613. Forma parte de lo mejor y más inspirado de Lope de Vega y con eso se dice todo; gira en torno al poder transformador del amor, que convierte a la tontuela Finea en una chica avispada al descubrir de repente el impulso amoroso que es el motor del mundo, lo que aviva el sexo y con ello el seso, lo que eleva el ánimo y nos transforma.

El rico anciano Otavio tiene dos hijas casaderas, Finea y Nise, la una tan ingenua e inocente que parece boba, y la otra muy leída y bachillera. A Finea la concede mucha más dote que a Nise, y ello atrae a la corte al joven caballero sevillano Liseo que viene a pedir su mano acompañado de su lacayo Turín. Y en la fonda toledana de Illescas, se cruza con el caballero Leandro que viene de Madrid, conoce a la familia y le pone en antecedentes sobre ambas hermanas, una es tonta de capirote, pero la otra, ah, la otra es discreta en grado sumo. Discreta que entonces significaba más juiciosa que prudente. A partir de ahí nace su interés por Nise: puede ser mejor matrimonio a la larga. El caballero Laurencio, que pretende a Nise, también se lo piensa dos veces y cambia de objetivo femenino hacia la hermana y su dote. Hay otros caballeros, y otros criados y sirvientas, algunos de los cuales también establecen amoríos. El embrollo alcanza altura genial cuando Finea se vuelve a embobar para engañar a todos, Nise pierde su coraza racional, y Otavio alucina con las ocurrencias de ambas. Por supuesto, tras confusión prolija, todo se ajusta y, -como debía ser entonces y debe ser ahora en la ficción para que compense de la cruda realidad-, llegamos a un final feliz: cambio de parejas acorde con los gustos verdaderos de los cuatro protagonistas, y bodas también entre sus criados y sirvientas.

Se pueden sacar mil moralejas intemporales y usar la trama para cualquier artilugio ideológico a la moda: el lugar que ocupa la mujer en una sociedad que la sitúa a la sombra del padre o del marido, lo listas que son las mujeres, lo bonito que es el amor en teoría y lo complicado que resulta en realidad. Al director, Josep Maria Mestres, le gusta que la obra nos enfrente a una pregunta incómoda y fascinante a la vez: ¿hasta qué punto vivimos dentro del papel que nos hemos construido… y hasta qué punto nos atrevemos a salir de él? Cuestión de gustos, porque trama y texto se siguen explicando por sí mismos cuatro siglos después y solo necesitan ser bien representados.

¿Lo son esta vez? Lo son aceptablemente, a pesar de la tendencia actual a forzar los clásicos en tono jovial y a convertir las comedias de enredo en asuntos jocosos, con brillo de forma y neblina de fondo. Es de resaltar que ‘La dama boba’ coincide en los escenarios madrileños con ‘La vengadora de las mujeres’ (ver nuestra reseña), otra comedia de enredo de Lope muy semejante en tema y personajes, pero de inferior calidad, y que en ambas equipos artísticos diferentes han optado por la misma fórmula, divertir al espectador a toda costa. Y el espectador, quizás solo algunos espectadores, no queremos solo que nos diviertan, queremos aprender, reflexionar, alimentarnos estética y conceptualmente. Ciertamente, la propuesta de Mestres tiene más nivel que la otra citada, pero el mismo tonillo superficial en base a ambientaciones descontextualizadas resultonas y coloristas e interpretaciones altisonantes tirando a jocosas.

Pero esta ‘La dama boba’ estrenada ayer se eleva desde una primera impresión de superficialidad y termina convenciendo. Nada que objetar a la versión de Xus de la Cruz, aunque llame la atención que Lope se autocite dos veces. Escenografía, iluminación y vestuario no caen en estridencias. Sobrarían tres bailongos discotequeros, y la banda musical en directo de Alberto Granados, aunque muy meritoria, contribuye a alejarnos de la época en que la historia discurre, reforzando la sensación de incongruencia. Sobre todo ello se eleva el excelente nivel del reparto, especialmente en lo que se refiere a la dicción del verso, que a cargo también de Pepa Pedroche, como en la citada ‘La vengadora de las mujeres’, da un resultado mucho, mucho mejor. Se deberá a la calidad de un Joaquín Notario que tiene una primera irrupción en escena memorable, de una Carolina Rubio sobresaliente en el papel de la boba, y de otros seis actores y actrices a su altura, con Pablo Serrano y Carlos Béjar como los pretendientes rivales y aliados. En 2017, la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico hizo una versión de la pieza de gran nivel (ver nuestra reseña) dirigida por Alfredo Sanzol, y en ella curiosamente Béjar hacía de Laurencio en vez de Liseo como esta vez. También Silvana Navas repite en ambos elencos casi una década después. Vengan lopes y que sea en hora buena.

Y es que al calor de los muchos festivales veraniegos de teatro clásico está creciendo el gusto por el teatro del siglo de oro, dado su inmenso valor perenne y la pobreza de la dramaturgia actual autóctona. En estos días en Madrid se representa también otra versión de ‘La dama boba’ dirigida por Rodrigo Arribas para la Fundación Siglo de Oro en su emblemático espacio del Corral Cervantes a orillas del Manzanares (ver referencia). Una oportunidad de comparar visiones. De Lope, Calderón y Cía siempre se puede sacar algo nuevo mientras que el CDN, Matadero y La Abadía se empantanan con novedades que nacen caducas.

Aproximación al espectáculo (del 1 al 10)
Interés, 9
Texto, 9
Versión, 8
Dirección, 7
Interpretación, 8
Escenografía, 6
Producción, 8
Programa de mano, 7
Documentación para los medios, 8

Teatros del Canal
La dama boba
Texto: Lope de Vega
Versión: Xus de la Cruz
Dirección: Josep Maria Mestres

Reparto:
Joaquín Notario, Carolina Rubio, Silvana Navas,
Carlos Serrano, Pablo Béjar, Markos Marín, Concha
Delgado y Víctor de la Fuente.

Ayudante de dirección y asesor de movimiento: Andoni Larrabeiti
Música original de Alberto Granados
Diseño escenografía: Clara Notari
Diseño iluminación: Juanjo Llorens
Diseño vestuario: Gabriela Salaverri
Maestra de verso: Pepa Pedroche
Dirección técnica: Ciru Cerdeiriña
Diseño gráfico y fotografías: Javier Naval
Producción ejecutiva: Beatrice Binotti
Dirección de producción: Nadia Corral.