Esta obra estrenada hace casi medio siglo ha dado la vuelta triunfal al mundo, a pesar o precisamente por la brutalidad de su argumento sanguinolento y de su partitura turbadora, aumentadas por una puesta en escena tremendista de nuestro Calixto Bieito estrenada en París en 2016. El resultado es un aldabonazo brutal que conmociona. Horror atractivo. Morbosa fascinación.
‘Lear’ está considerada hoy con razón una de las más importantes partituras operísticas de la segunda mitad del siglo XX. El compositor alemán Aribert Reimann (Berlín, 1936) es autor de nueve obras del género y de una ingente producción vocal inspirada en textos de Kafka, Lorca, Baudelaire, James Joyce, Juan Ramón Jiménez, Octavio Paz o Paul Celan, por citar algunas de sus preferencias para explicar su amplia visión intelectual y cómo terminó atreviéndose con la tragedia El rey Lear de William Shakespeare, sobre la que grandes compositores como Berlioz, Verdi o Debussy no pudieron finalizar sus intentos de musicarla. El libreto de Claus Hannberg se centra en la esencia del drama y los personajes principales, y por qué no decirlo, en lo más sensacionalista de la misma, sin conseguir desentrañarla… Pobre del que no se se leído antes el argumento.
El rey Lear, ya muy viejo, decide abdicar en sus tres hijas, pero repartirá el reino no en tercios proporcionados sino en función de cómo le expresen su cariño filial. A la hija pequeña, que se niega a tal pantomima formal, la repudia por ello con ciega soberbia. Pronto descubrirá la desmedida ambición de las otras dos, que le condenan a un exilio miserable y desencadenarán una sucesión de crímenes horribles en la disputa por el poder absoluto. Cordelia, la hija buena, acogerá a Lear, el rey malo y arrepentido, que comprenderá su error demasiado tarde.
La bestialidad, violencia y desazón de la obra shakespeariana se traslada al mundo sonoro de Reimann, que sangra, gime, grita, llora, explota con los atormentados personajes, inmersos en una orquestación tumultuosa, manteniendo la tensión durante dos horas largas, elevándolo en un final soberbio hasta el abismo final.
Calixto Bieito vuelve al Teatro Real, tras Wozzeck (2006), Carmen (2017), Die Soldaten (2018) y El ángel de fuego (2022), con esta producción repuesta en 2019 y también vista en el Maggio Musicale Fiorentino en 2020. Lo hace con su estilo habitual, en una dirección artística que busca amedrentar, conmocionar y espantar al espectador por si el argumento y el estruendo orquestal no lo hacen suficientemente. Lo mejor del montaje es la escenografía de Rebecca Ringst, una gigantesca trichera antitanque de enormes pilares cruzados, que se abate y se iza quizás buscando conexión con los sucesos del argumento, que pasa de madera a cemento, que muta de color y aspecto gracias a la iluminación de Franck Evin que en lo demás es lo más sombría posible. Al vestuario actual de decadente elegancia ideado por Ingo Krügler podría reprochársele que no haya buscado diferenciar como en el caso de las cantantes al numeroso reparto masculino en el que condes y duques forman una maraña a la que quizás contribuya la dramaturgia de Bettina Auer, que no ha tenido en cuenta la dificultad añadida del espectador no germano.
El director artístico ha realizado un gran trabajo actoral y exige al reparto cosas tremendas que los divos de antes convertidos en figurantes de hoy realizan con absoluta credibilidad. Su gusto por lo crudo huye de la sangre explícita y se ha concentrado en la masa de harapos y heridas de los desterrados, en la presencia inmóvil durante minutos de un anciano desnudo que no viene muy a cuento, en el cegamiento en primer plano del pobre Gloucester hundiéndole sus asesinos con los dedos primero un ojo y luego el otro, y sobre todo en uno de los vídeos de Sarah Derendinger, el que a tamaño gigantesco reproduce una y otra vez una órbita sanguinolenta derramando su interior viscoso: premio a la truculencia, repugnancia extrema.
Bieito las goza con esta tragedia familiar en la que Shakespeare avivó los sentimientos y pasiones más primitivos, salvajes, exacerbados y destructivos, en un proceso de aniquilamiento cósmico, que nos une a la tierra quemada, a la explosión de los astros y a la mutación y muerte de las células, como dice la documentación de la pieza. Recurre a una potente iconografía simbólica, que va del Barroco español al Expresionismo centroeuropeo, destacando la poderosa evocación de la Pietà de Miguel Ángel o de la Lamentación sobre Cristo muerto, de Andrea Mantegna.
La sobresaliente dirección musical es de Asher Fisch, que vuelve al Real después del gran éxito que obtuvo con Capriccio, de Richard Strauss, en 2019, para afrontar una partitura de enorme complejidad y precisión, con un foso orquestal ampliado, una percusión octuplicada hasta el martirio auditivo, y unos metales chirriantes y unas cuerdas ululantes que podrían espantar fuera de contexto.
Estamos ante una ópera coral que cuenta con trece solistas, ocho de los cuales han interpretado a sus respectivos personajes en el estreno de la producción de Calixto Bieito en París, un reparto encabezado magistralmente por el barítono sueco Bo Skovhus (El rey Lear), enmarcado con precisión en el triángulo isósceles de sus tres hijas, con una base dulce en la danesa Susanne Elmark (Cordelia), y dos laterales turbulentos, encarnados por la madrileña Ángeles Blancas (Goneril) -destacada contribución autóctona- y la sueca Erika Sunnegårdh (Regan).
El nutrido elenco masculino estuvo completo a la altura vocal y actoral de sus atormentados papeles: Andrew Watts (Edgar), Andreas Conrad (Edmund), Lauri Vasar (El conde de Gloucester), Torben Jürgens (El rey de Francia), Derek Welton (El duque de Albany), Michael Colvin (El duque de Cornualles), Kor-Jan Dusseljee (El conde de Kent) y Ernst Alisch (Bufón) ambicionaron, tramaron, murieron y penaron con el rigor necesario a tan dura tarea.
Con el estreno en España de esta ópera, 46 años después de su creación, el Teatro Real prosigue con su compromiso de ofrecer al público las más importantes del siglo XX todavía desconocidas en España. Este jueves, a la mitad de las seis representaciones programadas, por supuesto que no hubo lleno a reventar, pero la respuesta de los aficionados al desafío fue mucho más numerosa y calurosa de lo que podría pensarse, demostrando que la audiencia del Real ha evolucionado mucho y bien tras el electrochoque que supuso el fallecido Mortier y la larga recuperación proporcionada por Joan Matabosch, que mantiene las proporciones entre el repertorio clásico y el que ha ido aportando el género hasta nuestros días. Y lo hace con sus méritos, como el de ser el primero en ofrecer Lear con todos los instrumentistas en el foso, dado el espacio que necesitan los ocho instrumentos de percusión puestos en juego.
En definitiva, ‘Lear’ es un desafío, muy apto para melómanos exigentes y expertos fogueados, difícil para aficionados normales e imposible para el público convencional, que sufrirá, se quejará, pero aguantará el tipo para que no se diga. La interesante partitura merece muchas reflexiones, como las del compositor Jorge Fernández Guerra en el programa de mano repetidas en un diario de la capital en plena colusión de tareas. Una música brutal para un asunto brutal con una puesta en escena a tono.
Aproximación al espectáculo (valoración del 1 al 10)
Interés: 8
Música: 7
Libreto: 6
Dirección artística: 8
Dirección musical: 9
Reparto: 9
Orquesta: 9
Puesta en escena: 8
Producción: 9
Programa de mano: 9
Documentación a los medios: 8
TEATRO REAL
Lear
Ópera en dos partes
Aribert Reimann (1936)
Libreto de Claus Hennberg, basado en El rey Lear (1605), de William Shakespeare
26, 29 y 31 de enero, y 3, 5 y 7 de febrero.
Estrenada en el National Theater Múnich el 9 de julio de 1978
Estreno en España
Producción de la Opéra National de Paris de 2016
EQUIPO ARTÍSTICO
Director musical Asher Fisch
Dirección de escena Calixto Bieito
Escenografía Rebecca Ringst
Vestuario Ingo Krügler
Iluminación Franck Evin
Vídeo Sarah Derendinger
Dramaturgia Bettina Auer
Dirección del coro José Luis Basso
Reposición Yves Lenoir
REPARTO
El rey Lear Bo Skovhus
El rey de Francia Torben Jürgens
El duque de Albany Derek Welton
El duque de Cornualles Michael Colvin +
El conde de Kent Kor-Jan Dusseljee +
El conde de Gloucester Lauri Vasar +
Edgar Andrew Watts +
Edmund Andreas Conrad +
Goneril Ángeles Blancas +
Regan Erika Sunnegårdh
Cordelia Susanne Elmark
Bufón Ernst Alisch +
Sirviente Ricardo Barrul
Ritter Sebastián Covarrubias
Actor Sixto Cid
CORO Y ORQUESTA TITULARES DEL TEATRO REAL
DURACIÓN APROXIMADA 2 horas y 45 minutos
Parte I: 1 hora y 20 minutos.
Pausa: 25 minutos
Parte II: 1 hora.
FECHAS 26, 29 y 31 de enero, 3, 5 y 7 de febrero. 19:30 horas.
ACTIVIDADES PARALELAS
-25 de enero, a las 20.15 horas | Teatro Real, Sala Gayarre
Enfoques: encuentro con Asher Fisch (director musical de Lear), Yves Lenoir (responsable de la reposición de la producción), Jorge Fernández Guerra (compositor) y Joan Matabosch (director artístico del Teatro Real).
-4 de febrero, a las 12.00 horas | Sala principal del Teatro Real
Domingos de cámara: concierto con Fonseca, Crumb, Schönberg, Beethoven y Bottesini en el programa.
-18 y 25 de enero, y 1 y 8 de febrero, a las 19.00 horas | Teatro Real, Sala de actividades culturales
Ópera y censura, curso impartido por el musicólogo Mario Muñoz.
-21 de enero a las 12.00 y a las 17.00 horas | Real Teatro de Retiro, Sala Pacífico
Talleres musicales para toda la familia: Las tres hijas del rey | ¿Cuál es la aduladora, cuál la sincera y cuál la mentirosa?
Con Whatever Jazz Band: Anxo Martínez, Giorgio Gallina, Marcos Prieto, Ornella Marconi, Benjamín
-30 de enero, a las 19.00 horas | Residencia de estudiantes
Diálogo con el compositor Jorge Fernández Guerra y el crítico y traductor Luis Gago sobre la obra.



