José Catalán Deus

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Luis Paret, el colega de Goya que quedó eclipsado

El Museo del Prado dedica por primera vez una exposición a este artista madrileño, hijo de un francés venido al calor de la implantación de la dinastía borbónica en España, que entroncado en la tradición del Rococó, fue variado y ecléctico, un neoclásico con personalidad propia hasta hoy poco o nada considerado.

Y es que la figura de su contemporáneo Francisco de Goya, junto a los avatares de su vida, marcada por un largo destierro, acabarían por ensombrecer su contribución al arte español del siglo XVIII. Esta exposición aspira a restaurar su importancia y darle a conocer al gran público. Con más de ochenta obras -incluida la mayor parte de sus pinturas y una selección de sus dibujos- nuestro museo más nacional propone un recorrido cronológico y temático en las salas A y B del edificio Jerónimos que permitirá a muchos descubrir a este sobresaliente artista por la novedad de sus asuntos y por su personal estilo.

Paret (1746 –1799) cursó estudios desde los diez años en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. En 1774 entra al servicio del infante don Luis, quien se convierte en su principal mecenas, como lo fuera también de Goya y del músico Boccherini. Pero pronto el infante protagoniza un escándalo que involucra al pintor y trunca su carrera: en 1775 Carlos III castiga a su hermano don Luis por su promiscua vida íntima, ordenando su alejamiento de la corte, y Paret es acusado de ser su alcahuete y es desterrado a Puerto Rico. Vuelve a España en 1778 aunque se le exilia a cuarenta leguas de la corte, residiendo en Bilbao toda una década. Ingresará en la Academia en 1780, al mismo tiempo que Francisco de Goya, y será autorizado para volver a la Corte en 1788. En 1792 es nombrado vicesecretario de la Academia aunque en los últimos años de su vida pasa apuros económicos. Al no recibir encargos más importantes, se dedicará sobre todo a realizar dibujos para estampas. Fallecerá de tuberculosis a la edad de 53 años.

Gudrun Maurer, comisaria de la exposición y conservadora titular del Museo para la pintura de esta época, propone un recorrido completo por la carrera de Paret dividido en nueve secciones. En la primera se ofrece la oportunidad especial de comparar un dibujo clave de su etapa inicial con la primera pintura documentada de Goya, nacido en el mismo año que Paret, ambas obras con Aníbal de protagonista. Los dos artistas iniciaron su carrera –Paret cinco años antes que Goya– después de haber sido reconocidos en concursos convocados por academias de Bellas Artes: Paret por la de San Fernando de Madrid, Goya por la de Parma.

La sección siguiente se abre con un pequeño grupo de dibujos tempranos que revelan originalidad. como Nigromante, La gloria de Anacreonte o Trofeo militar romano. Está presidida por una de las primeras pinturas conocidas del artista, Baile en máscaras, de 1767, que demuestra la modernidad de Paret en su tiempo. Otras pinturas de gabinete de pequeño formato con asuntos novedosos en el arte español de ese tiempo, como Escena de tocador, La carta, La tienda de Geniani o La Puerta del Sol, ofrecen un amplio panorama de la sociedad contemporánea y son testimonios del éxito de Paret entre 1766 y 1775, año de su destierro. En la tercera sección se reúnen exquisitos dibujos coloreados de aves, realizados para el Gabinete de Historia Natural del infante don Luis, hermano de Carlos III, que como hemos dicho le nombró su pintor en 1774.

La cuarta sección se dedica a la escasa obra retratística de Paret, que destaca por su exquisitez técnica y su carácter personal e íntimo. A la vez, marca la transición de la etapa madrileña del artista a la bilbaína. En sus cuatro autorretratos conocidos, de hacia 1770-75 a 1780, se revelan distintos estados de ánimo. La quinta sección se abre con el cuadro de La circunspección de Diógenes enviado en 1780 desde Bilbao a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, que le reportó el nombramiento de académico de mérito de la misma. Un nuevo éxito después de ese nombramiento se demuestra en su pintura religiosa de gran formato ejecutada en Bilbao, como La invención de la Santa Cruz o El martirio de Santa Lucía, relevantes sin duda en el arte español de la época.

La sección sexta se dedica a pinturas y dibujos de asuntos bucólicos o de un aire clásico y erótico pintados para clientes privados, que muestran habilidad y originalidad, como El triunfo del Amor sobre la Guerra, que se unen a cuadros de asuntos de la vida real con cierta connotación crítica, como Escena galante de la alta sociedad y Escena galante de la baja vida, o El rezo del rosario. El pequeño cuadro de la Joven dormida en una hamaca tiene referencias a la escultura clásica y al mundo caribeño. En la séptima sección se reúnen ocho de las nueve vistas de puertos vascos, conservados en distintos museos de España, Francia e Inglaterra, un llamativo panorama paisajista y de la sociedad de su tiempo en diversas actividades de trabajo y de ocio en los puertos y a orillas del mar.

La octava sección se dedica a las dos pinturas sobre lienzo realizadas por Paret para la capilla de San Juan del Ramo en la iglesia de Santa María de la Asunción en Viana (Navarra), La aparición del arcángel a Zacarías y La visitación de la Virgen a Santa Isabel. En estas pinturas, de las últimas realizadas por Paret durante su estancia bilbaína, la calidad y complejidad técnica y compositiva de su obra alcanzan un máximo exponente. Lo último de su obra se reúne en la novena sección. La exposición se cierra con el cuadro, sin terminar, del Jardín Botánico desde el Paseo del Prado, un paisaje que a la salida merece la pena comprobar que se conserva exacto.

Para los responsables del Museo, este exhaustivo recorrido permite reconocerle como el artista español más importante del siglo XVIII junto a Goya. El Prado prosigue así una etapa expositiva caracterizada por recurrir a sus esencias en vez de buscar motivaciones ajenas, mirando hacia dentro, hacia sus inmensos e inexplorados fondos, en busca de sacar el partido que merecen sus inabarcables posesiones, que comprenden 27.509 objetos artísticos, entre los que figuran 7.825 pinturas, 8.637 dibujos y 5.493 grabados. Hay tema para decenas y decenas de exposiciones temporales bien interesantes y atractivas.

Aproximación a la propuesta (del 1 al 10)
Interés: 7
Despliegue: 8
Comisariado: 8
Catálogo: 8
Documentación a los medios: 9

Museo Nacional del Prado
Paret
Salas A y B del edificio Jerónimos
Del 24 de mayo al 21 de agosto de 2022
Comisariado: Gudrun Maurer, conservadora del Museo en Pintura del s. XVIII y Goya.