Lo denominan ‘teatro físico’ porque todo debe tener su etiqueta. ‘Sans Objet’ es una de las aportaciones más interesantes -genuinamente innovadora y vanguardista- del FOP XXVIII que estamos disfrutando. Tenemos el honor de conocer al primer robot actor/bailarín, un ser fascinante junto al que los humanos sólo son complemento. Resulta tan fascinante que todo lo demás palidece: un autor con ideas, unos intérpretes multifacéticos, un equipo competente. Rindamos homenaje al ‘operador de robot y programador’ Tristan Baudoin.
Nuestra admiración es aún mayor cuando nos enteramos de que nuestro protagonista, el poderoso, bello, expresivo robot al que sólo falta nombre artístico, es un modesto y obsoleto aficionado, un simple trabajador de la industria automovilística de los años setenta, hoy por tanto superado hasta extremos que ni imaginarlos queremos. “La relación entre el hombre y la máquina está evolucionando muy rápido. No es cuestión de juzgarlo, sino de aceptarlo” dice Aurélien Bory. Pues ver a esta criatura/cyborg evolucionar en escena, admirar su versatilidad, su sensibilidad, su precisión, su dominio del gesto y hasta su expresividad onomatopéyica, deja sencillamente sin respuesta. Recordemos que la vida robótica está ya aquí, junto a nosotros, aunque haya muchas banalidades con las que distraerse, y por un momento reflexionemos en algo serio: tenemos nuevos compañeros en este mundo, además de animales, vegetales y minerales. Nuestros hermanos ‘máquinos’, nuestros servidores actuales y quizás futuros amos, pueden bailar y moverse como nosotros, ejecutan tareas mil veces más complicadas y mil veces más precisas, y hasta pueden salir al escenario y dejarnos boquiabiertos.
Inexplicable que al final no saliera a recibir los conmovidos aplausos del público nuestro robot/actor/danzante anónimo. Inexplicable que tampoco lo hiciera el artífice de todo esto, este operador/programador que consigue de una máquina creada únicamente para ensamblar piezas o atornillar puertas en una línea de montaje de Renault o de Citröen, que alcance tan enorme variedad de movimientos, una versatilidad casi humana. Cuánto nos gustaría saber cómo se ha logrado, cuánto hay de manual o de mecánico, cuánto de programado o de espontáneo. Créannos, fabuloso personaje Monsieur Robot, un actorazo carismático en escena.
Bory es un creador francés que aún no ha cumplido los cuarenta y que en una ciudad de provincias como Toulouse ha montado un tinglado vanguardista que recoge admiración por todo del mundo. Bien por él, por su ciudad y por el país vecino, capaz de responder con hechos a la crisis permanente que nos cerca, y aporta algo más que campamentos pedigüeños. Bory es un ecléctico artista posmoderno que amalgama circo, danza, teatro, nuevas músicas y recursos audiovisuales para obtener impactos nada gratuitos y bastante duraderos. Necesitamos muchos Borys, amigos míos.
Meritoria y trabajada escenografía que combina sin desmayo las evoluciones precisas y arriesgadas del robot y dos personas, en un mimetismo mutuo en el que uno se humaniza y las otras se robotizan creando magia, prestidigitación a niveles alterados de conciencia. El gigantesco ser maneja a su placer a las dos marionetas humanas, que le secundan para sobrevivir, y termina apoderàndose de todo el espacio y modificando el mismo escenario en una exhibición abrumadora de sus poderes. Las aportaciones formales que se obtienen del uso de una simple lona y una excelente iluminación merecen mención aparte. La adecuada banda sonora original, a base de esa música/ruido que ya algunas compañías punteras de danza están incorporando, colabora al sentimiento ambiguo -sorpresa y fatiga- que genera la pieza en su parte central.
Aurélien Bory y Olivier Alenda fundaron la Compagnie 111 en el año 2000. Su credo es éste: ‘Partimos de la relación entre estos dos elementos: el espacio escénico como mundo y los actores como representaciones del hombre ordinario’. También dicen una cosa que está bien dicha frente a tanta teorización obstrusa: “No saber lo que vas a ver es una de las mejores maneras de ir al teatro”. Pero que no deja de ser una ‘boutade’ y que además nos dejaría sin trabajo.
Menos mal que Bory lo explica mejor a continuación: ‘En otras palabras, se trata de ir en un estado de mente abierta y de aceptación de una nueva forma de arte, sin ninguna idea preconcebida. En mis producciones intento otorgar a los espectadores una gran libertad de acción. Ellos mismos completan el trabajo a través de la asociación de ideas, de sus referencias, del reconocimiento y experiencias y a través de todo lo que influya en la manera de apropiarse de lo que están viendo. Es también necesario agitar las cosas, estimular la imaginación de la gente. Ése es mi objetivo y lo que intento cuando saco las cosas de contexto’.
Es demasiado complejo el mundo que nos rodea y son enormes las exigencias al arte y al teatro para que nos ayuden a comprender, siquiera a asimilar. Esta obra contribuye a ayudarnos ante el desafío de la tecnología, que quizás sea el mayor de todos en este nuevo siglo. Hace tiempo que nos ha superado, con aparatos cuyas prestaciones somos incapaces de dominar y cuyas posibilidades ni imaginamos. ‘Sans objet’ quiere decir sin sentido, sin objeto preciso, algo que por el contrario le sobra a esta propuesta.
Aproximación al espectáculo (del 1 al 10)
Concepto: 8
Dirección: 9
Manejo robótico: 10
Interpretación, 8
Escenografía; 7
Música: 8
Realización, 8
Producción, 7
SAN OBJET
Compagnie 111 – Aurélien Bory
Intérpretes: Olivier Alenda y Olivier Boyer
Concepto, escenografía y dirección: Aurélien Bory
Operador de robot y programador: Tristan Baudoin
Música original: Joan Cambon
Diseño de iluminación: Arno Veyrat
Colaboración artística: Pierre Rigal
Asistente del Director: Sylvie Marcucci
Ingeniero de sonido: IJoël Abriac
Diseño de trajes:Sylvie Marcucci
Diseño y construcción del escenario: Pierre Dequivre
Producción: Compagnie 111 – Aurélien Bory
Coproducción: TNT-Théâtre National de Toulouse Midi-Pyrénées,
Théâtre Vidy-Lausanne E.T.E, Théâtre de la Ville-
Paris, La Coursive-Scène nationale La Rochelle,
Agora-Pôle national des arts du cirque de Boulazac,
Le Parvis-Scène nationale Tarbes-Pyrénées.
XXVIII festival de otoño en primavera Comunidad de Madrid
– ESTRENO EN MADRID –
Naves del Español – Matadero Madrid – Sala 1
27 y 28 de mayo a las 20.30 horas
29 de mayo a las 19 horas
Duración aproximada: 1 hora y 10 minutos (sin intermedio)



