Poco a poco se recuperan retazos de un escritor español del siglo pasado al que tocaron años duros y grandes desaires profesionales. Esta comedia estrenada en 1942 es una antigualla ingeniosa y divertida, un viaje al pasado sin rencores, una mirada atrás sin ira.
Como eligió la segunda parte de la eterna trágicomedia nuestra, se le consideró un frívolo por unos -que le menospreciaron- y un traidor por otros, que le persiguieron con saña, haciendo fracasar su gira americana y con ello hundiendo su existencia. Pero Enrique Jardiel Poncela (Madrid, 1901-1952) hizo un teatro del absurdo avant la page más parecido a Óscar Wilde que a Fernando Arrabal, con un humor más intelectual, irónico e ingenioso que la sal gorda que imperaba entonces e impera hoy en los escenarios españoles. Su crítica no era política ni social sino más bien de usos y costumbres, no iba a lo general sino a lo particular, donde más importa y más duele. La crítica teatral de entonces no estuvo a la altura de sutilezas, como no lo está hoy en buena medida, y el público solo quería lo que hoy, pasar un buen rato. No triunfó y terminó amargado como algún otro que conocemos: murió de cáncer, arruinado y en gran medida olvidado, a los cincuenta años.
Una joven se compromete en matrimonio con tres pretendientes sucesivos que han quedado flechados por ella en el trascurso de unos meses. Pero suma noviazgos sin deshacer ninguno, porque la conjunción de los tres formaría el ideal de caballero perfecto para la chica. Encima, resulta que el trío tiene mucho que ver entre sí y van a montar sus niditos de amor en un mismo lugar y recurriendo a una misma persona. Cuando la situación se hace insostenible, ella decide descubrir la verdad en un largo y embrollado desenlace que llevará a los tres pretendientes a buscar una salida airosa. Así de antigua y simplona es la comedia ‘Es peligroso asomarse al exterior’.
Enrique Jardiel Poncela edifica su trama sobre este principio: “Nadie es como es: cada cual es como le ven los demás. Todo ser humano es una mezcla y esa mezcla, como un agente químico, reacciona ante las causas exteriores. Según su carácter, sus cualidades, su personalidad, no es el mismo para todos los demás seres humanos”. Y por tanto, las formas convencionales del embrollo -argumento, trama, diálogos y ambientación- ocultan un contenido ambicioso, mostrar ingeniosamente la relatividad de nuestros gustos y opiniones, la dependencia de factores externos inconscientes, el barniz de acoples amistosos y conveniencias calculadas que rige la vida social de ayer, de hoy y seguro que de mañana.
Porque Isabel, la protagonista de la obra, no tiene tres personalidades diferentes; y a su vez, ellos no son tres hombres de personalidades totalmente diferentes, sino que adoptan y asimilan la personalidad que Isabel “les da” a cada uno, la que ella “les ve”. Ella claramente reitera que “no fingía” cambiando de comportamiento con Gerardo primero, con Federico después y con Mariano finalmente, sino que, sin pretenderlo, se encontraba con que “era tal como ellos querían que fuese”.
Cualquier dramaturgo de la generación de los jóvenos que han tomado los escenarios en pura lógica generacional, hubiera pretendido ‘actualizar’ la pieza, enmendarle la plana al viejo Jardiel, y eso sí que hubiera sido absurdo. Pero como resulta que Pilar Massa admira al autor y lo respeta a tope, ha hecho una versión y dirección de la pieza totalmente historicista y es como si nos trasladara a un escenario de finales de los años 60, de principios de los 70, de antes de los cines de arte y ensayo y del teatro de vanguardia en el Infante Beatriz.
‘Cuando leí su prólogo, me removió y me animó a poner en pie la obra el que la viera usted como piedra lanzada que conmovió las aguas inmóviles, elemento agresivo contra la ñoñería, contra la insulsez y contra la carencia de imaginación disimulada’, escribe Massa en carta abierta al autor: ‘Y le diría que me agobio cuando tengo que resumir todo lo que de usted me sorprende y me impacta, porque es imposible, como imposible es abarcar su obra, las más de 26.000 cuartillas como usted dice, escritas con su pluma parker comprada en Hollywood en el año treinta y cuatro. Yo le pediría permiso para utilizar una de sus frases: definir el humorismo es como pretender clavar por el ala una mariposa utilizando de aguijón un poste de telégrafo. ¿Entonces me da su permiso? Gracias. Y por supuesto nos habríamos burlado juntos de los críticos malintencionados que sistemáticamente le combatieron y le hicieron tanto daño, y solo porque la mediocridad no perdona la genialidad’.
Así pues, espacio escénico, vestuario e iluminación son una incursión a aquel ‘Estudio Uno’ de la TVE, clasicones, hiperrealistas, convencionales, con un inicio convincente en cubículos telefónicos y un desmadre final muy bien coreografiado. Lo adecuado para que un reparto acertado interprete a estos personajes tan… genuinos. Elena González acierta de pleno con el personaje central, el pegamento de la pieza, esa señora tan señora de su palacete alrededor de la cual giran los tres pretendientes, bien servidos por Raúl Fernández de Pablo en el espídico y Guillermo Manuel Ortega en el emotivo, con el argentino Daniel Freire como el tercero en discordia, bien graciosos mayordomo y criado, bien caracterizadas las tres parejas de pipiolos, en su sitio la mamá de las niñas casaderas, y finalmente destacada la protagonista Lucía Quintana, que acierta con ese papel cuádruple -ella y sus tres acomodos- que tiene su indudable intríngulis.
Resumiendo, una comedia ligera y anticuada, que se deja ver con su humor blanquísimo, cuya absurda trama sirve para evidenciar accesibles dosis de psicología humana. Buen exponente de una larga época y una consolidada tendencia del teatro español del siglo pasado que no debiera bajo ningún concepto cancelarse.
Aproximación al espectáculo (del 1 al 10)
Interés, 6
Versión, 8
Dirección, 8
Interpretación, 8
Escenografía, 7
Producción, 7
Teatro Español / Sala Principal
Es peligroso asomarse al exterior
De Enrique Jardiel Poncela
Versión y Dirección Pilar Massa
De 25 Enero a 25 Febrero 2024
Con Jacinto Bobo, Katia Borlado, César Camino, Raúl Fernández de Pablo, Daniel Freire, Elena González, Malena Gutiérrez, Paco Ochoa, Guillermo Manuel Ortega, Lucía Quintana, Cynthia Rosado, Guillermo de los Santos, Raquel Varela y Samuel Viyuela González
Diseño de espacio escénico Estudiodedos (AAPEE)
Diseño de vestuario Rafael Garrigós
Diseño de iluminación Olga García (AAI)
Música original y espacio sonoro Ester Rodríguez
Lucha escénica Jesús Esperanza y Kike Inchausti
Ayudante de escenografía: Laura Ordás
Ayudante de vestuario Rosa Pérez Rocha.
Ayudante de dirección: Víctor Barahona
Residentes de ayudantía de dirección Teatro Español Cristina Simón Alcaine y Mariana Kmaid Levy
Una producción del Teatro Español.
Precio-De 6 a 22€
Hora-Martes a domingo / 19h
Duración-2 horas 5 minutos aprox.
Encuentro con el público-6 Febrero 2024.



