El fotógrafo Christer Strömholm (Estocolmo, 1918-2002) encuentra mensajes valiosos en todo y en todos, creando un mundo propio con el que desafía prejuicios y estereotipos, un universo que emociona con su mensaje compasivo hacia la existencia.
La muestra de su trabajo que ofrece la Fundación Mapfre en paralelo con la del pintor Marc Chagall, cuenta con más de ciento cincuenta imágenes y se cierra con un documental, Blunda och se [Cierra los ojos y ve], realizada por su hijo Joakim en 1996. Está considerado uno de los artistas más emblemáticos de la fotografía europea de posguerra, aunque su reconocimiento le llegó de forma algo tardía, cuando le fue otorgado en 1997 el Premio Hasselblad. Con dieciséis años, Christer Strömholm vivió un suceso traumático que marcaría su vida y su trayectoria artística: el suicidio de su padre. Este suceso, unido a su participación en la guerra civil española y en la Segunda Guerra Mundial, dejó una fuerte huella en su vida y en su obra. Strömholm llegó a nuestro país en 1938, en plena guerra civil, cuando tenía veinte años, ‘lo que supuso el despertar de su conciencia política, pues actuó ocasionalmente como correo de los republicanos’. A finales de los años cincuenta regresó de nuevo, esta vez como guía turístico de viajes que partían en autobús desde Suecia. Visitó entonces Barcelona, Madrid y Palma de Mallorca y fotografió lo más llamativo para un sueco pulcro, prostitutas, guardias civiles, marines norteamericanos, curas y niños. Volvió en 1962 y 1963, y en 2013 publicó el libro Resa i svartvitt [Viaje en blanco y negro], con todos sus estereotipados recuerdos españoles.
En 1958 Strömholm compró una casa destartalada en un remoto pueblo de la Provenza francesa, Fox-Amphoux, en el que vivían muy pocas personas, sin tendido eléctrico ni alcantarillado, bar o panadería. Su vida errante hizo que no estuviera muy presente durante la infancia de sus dos hijos, si bien luego tuvo una relación más cercana cuando eran adolescentes. Dirigió durante diez años, entre 1962 y 1972, la escuela de fotografía de Estocolmo, Fotoskolan, en la que se formaron algunos de los fotógrafos más importantes de Escandinavia.Con la edad, el artista se dio cuenta de la falta que le hacía estar en contacto con niños y comenzó a fotografiarlos en diversos países. En 1986 presentó la exposición ‘Nueve segundos de mi vida’ en Estocolmo, que supuso su consagración, ya con sesenta y ocho años. En 1993 fue nombrado catedrático de Fotografía y, en 1997, a los setenta y nueve años, recibió el Premio Hasselblad. Tras una larga enfermedad, murió el 11 de enero de 2002 en su ciudad natal.
Como él mismo señaló al referirse a la guerra en su libro ‘Poste restante’: «Después de un periodo tan infernal, tiendes a aislarte mucho, a no soltar prenda. Ni siquiera delante de tu círculo más cercano, de la gente con la que te relacionas íntimamente son muchas las confidencias que salen de tus labios. Te conviertes en un charlatán, alguien que cuenta anécdotas entretenidas, que anima las veladas, pero nunca revelas realmente nada… Yo no hago fotografías, hago imágenes. Eso es lo que he hecho toda mi vida». Lo que le hizo famoso fueron sus tomas parisinas de la noche de Pigalle y los artistas de todas partes que acudían al panel de rica miel de la cultura occidental. Su página personal es un bonito y accesible muestrario de su trabajo. Estas son las secciones de la muestra:
FOTOFORM
A partir de 1950 comenzó a participar en las exposiciones colectivas del grupo tanto en Europa como
en Estados Unidos: crearon un método que bautizaron como fotografía subjetiva. Strömholm aprendió con ellos procedimientos como la doble exposición y tras unos años abandonó el colectivo, considerando que la experimentación formal no podía ser un fin en sí mismo.
POSTE RESTANTE
La vida errante de Strömholm y sus viajes por España, Japón, Francia, Alemania, Estados Unidos y
la India desde finales de la década de 1940 hasta 1967 quedaron reflejados en el libro
Poste restante [Lista de correos], editado en 1967 y considerado hoy en día una de las publicaciones clave sobre la fotografía de posguerra con su reflexión sobre la condición humana.
LA PLACE BLANCHE
A finales de los años cincuenta, Strömholm entabló amistad en París con las transexuales de los
alrededores de la place Blanche, cerca de Pigalle. La mayor parte de ellas trabajaban en cabarés y
se veían obligadas a prostituirse dada la imposibilidad de encontrar alternativas laborales, entre
otras cosas, porque su nombre masculino en el carné de identidad no coincidía con su físico.
Muchas ahorraban para poder pagarse tratamientos hormonales, así como para someterse a
costosas operaciones de reasignación de sexo. Strömholm se instaló en un hotel donde se
alojaban varias de ellas y se lanzó a conocer su vida, casi siempre nocturna, en un entorno a
menudo hostil y despectivo. Todo el mundo sabía a qué se dedicaba, no hacía nunca fotos a
escondidas, y utilizaba la luz existente, preferiblemente las luces de neón. «Las amigas de la place Blanche», que dieron título al libro que publicaría en 1983, reivindicaban el derecho a ser ellas mismas; sus retratos hablan de la libertad y del poder de determinar la propia identidad.
EL PARÍS DE LOS ARTISTAS
En 1937 Christer Strömholm visitó por primera vez París, que se convirtió en uno de
sus destinos preferidos. Regresó en 1947 y se codeó con algunos de los más destacados artistas
de la época. Su principal fuente de inspiración fue la obra de Brassaï, con quien compartía el
interés por los fragmentos de texto, los escritos en las fachadas a modo de grafiti, pero también
en las señales de tráfico, los carteles y las vallas publicitarias. Sus imágenes de la ciudad se alejan de la
visión anecdótica o nostálgica que caracterizaba gran parte de la fotografía callejera de la época.
Son, por el contrario, directas y poéticas, lo que corresponde a un deseo de ver y representar sin
ser demasiado explícito.
En 1949, el fotógrafo comenzó una serie de retratos de artistas para periódicos brasileños y suecos. Estos fueron los primeros de los escasos encargos comerciales que hizo a lo largo de su vida. Descubrió que tenía talento para adentrarse en la personalidad de los retratados: conseguía que individuos como Le Corbusier, André Breton, Antoni Tàpies o Antonio Saura, por citar solo algunos, bajaran la guardia, en parte porque estaba familiarizado con su obra.
ESPAÑA
Es la sección más interesante para nosotros junto a la de los travestis parisinos. No deja de ser un tanto pintoresca y realmente es una representación sesgada de la españa de la época , pues quiere representar una imagen más sombría de aquel ‘Spain is diffefent’, el destino turístico entonces preferido en su país. No llega a ser panfletario ni manipulador, pero no puede por menos que caer rendido ante niños pobres, tricornios y putas menos sofisiticadas que los travestis de Pigalle.
Aproximación a la propuesta (del 1 al 10)
Interés: 7
Despliegue: 7
Comisariado: 7
Catálogo: 8
Documentación a los medios: 8
Fundación MAPFRE
Christer Strömholm
Fechas: Del 2 de febrero al 5 de mayo de 2024
Comisaria: Estelle af Malmborg
Paseo de Recoletos, 23.
Madrid
Tlf. 91 5816100
[email protected]
PRECIO DE LA ENTRADA
Entrada general: 5 €
Entrada gratuita los lunes (no festivos): 14.00-20.00 h
HORARIOS
Lunes: 14.00-20.00 h
Martes a sábado: 11.00-20.00 h
Domingos y festivos: 11.00-19.00 h.



