Siete piezas breves se suceden hasta conformar los casi 150 minutos que dura esta propuesta políticamente correctísima de banales angustias existenciales en contextos chocantes. Se trata de una notable producción, con escenografía e iluminación muy cuidadas, un espectáculo efectista que esconde entre documentación superficial un enorme vacío de fondo. Convencerá a los convencidos.
Esto es lo que hay:
1.- Cuatro personas reproducen de madrugada en el bajo de un edificio una obra emblemática del pintor Jean-Michel Basquiat, la que en 1981 inició su carrera sin título y a la que más tarde se tituló ‘Skull’ (cráneo). Desde enfrente les contempla una mujer que tiene insomnio, y
2.- El escritor Vilá-Matas en su discurso de aceptación del sillón G de la RAE hace decir a una marioneta toda clase de inconveniencias sobre el habla humana y su papel en la sociedad.
3.- Los rótulos proyectados nos cuentan que una mujer que conduce de madrugada hasta casa después de una cena amorosa con una amiga se estrella (pero se salva) mientras en escena diversos paseantes nocturnos -un homeless, una madre empujando un cochecito de bebé, una liberada con las bolsas de la basura, un repartidor de Glovo- intercambian absurdamente las cosas que portan, ya sea el bebé o la basura.
4.- Dos turistas españolas visitan en la Documenta de Kassel dos performances a cual más enloquecida, lo que sirve para apostillar las grandes aportaciones ideológicas de la pieza: que los alemanes son unos pocos muy listos y los demás unos zotes peligrosos y que los españoles somo unos impresentables porque no hemos encontrado el cadáver de Lorca y tenemos cien mi desparecidos en las cunetas desde 1936.
5.- El festival cinematográfico de Cannes premia la película ‘Paradise’ que no tiene imágenes sino unos iplantes cerebrales que se aplican a cada espectador para que vea sus recuerdos más profundos.
6.- Se nos informa de grandes cambios cósmicos inexistentes y de las últimas creencias de la astronomía en cuanto a lo grandes que es el cosmos. Y se nos anuncia que llegamos al final y que podemos aplaudir o abuchear si nos parece.
7.- Cinco cabezas parlantes hacen gracias a partir de frases conocidas como ‘la poesía es un arma cargada de futuro’ y siguen y siguen y siguen cuando ya te vas.

Dicen Beyeler y Gisbert: ‘Finalmente,’ Lexicón’ se ha materializado en una colección de historias narradas, que se miran en la esencia del Decamerón, Los cuentos de Canterbury o Las mil y una noches, para poner en valor el enigma y la potencia de la comunicación humana como práctica para invocar el misterio, la sorpresa, la posibilidad. Como escribió Aristóteles: «Es a través de la conversación que los humanos pueden saborear el mundo». Este es nuestro lexicón. Un vocabulario que se declama, poniendo en conflicto texto e imagen; que acentúa la contradicción de los elementos escénicos, un vocabulario rico en metáforas; que generan un significado propio: una tercera imagen, una experiencia que nace del encuentro de la obra con su público. El resultado es un espectáculo al que se le pueden perdonar las ínfulas intelectualoides porque resulta entretenido y llamativo.
La compañía El Conde de Torrefiel ha conseguido en la última década una presencia permanente en algunos de los festivales europeos más acreditados y un público incondicional que los aclama como representantes de su generación, los jóvenes cuarentones de rebeldías virtuales y pasividades manifiestas. La versión circulante dice que el dúo que la forma -Pablo Gisbert y Tania Beyeler- articula un tipo de escena donde la narración no recae tanto en la trama ni en los personajes, sino en una combinación de voz en off, presencia escénica y pensamiento abstracto; que sus piezas son una especie de ensayos escénicos que mezclan el humor negro, la crítica social y la poesía visual, a menudo con una atmósfera entre distópica y cotidiana; que invitan a una experiencia sensorial e intelectual que a menudo incomoda o desconcierta, pero nunca deja indiferente; que la palabra la presentan como voz interna que interpela al espectador mientras los cuerpos en escena actúan de forma casi deshumanizada o coreográfica; que proponen escenas aparentemente banales que generan una tensión inquietante; que este contraste entre la banalidad visual y la densidad del discurso es uno de sus sellos distintivos.

Como se deduce de lo dicho, el reparto no interpreta nada, recita de espaldas al público o anda de aquí para allá: son performativos, estáticos, insípidos. Hay una destacable videoescena de María Antón Cabot, Teo Guillem y Carlos Pardo un tanto repetitiva, y hay una robótica elemental de José Brotons Pla que da protagonismo gracioso a las citadas cabezas parlantes que ponen la nota más humorística de la sesión al final para que no te enfades del todo. Destaca el trabajo conjunto de reproducción pictórica de la primera escena y la crítica punzante de la mascarada en que se ha convertido esa santificada documenta de Kassel. Seguro que hay alguna cosa más destacable.
La suiza Beyeler y el alicantino catalanizado Gisbert citan encabezando el programa de mano al filósofo Santiago Alba Rico patrón primerizo del partido Podemos diciendo ‘el ser humano es una chapuza entre carne y palabra’ para que sepamos de su manera de ver las cosas. Dicen que eligieron El Conde de Torrefiel casualmente, pero en realidad tal conde existe y es uno de los aristócratas valencianos de más alcurnia. Vicente Puigmoltó y Prat es el actual VI Conde de Torrefiel desde 1980, su linaje está históricamente ligado a figuras políticas y militares influyentes en la historia de España (entre ellas Enrique Puigmoltó y Mayans, el III Conde, a quien diversos historiadores atribuyen la paternidad del rey Alfonso XII en relación extramatrimonial con la reina Isabel II), y su principal patrimonio actual es la Finca Torrefiel, con el palacio más espectacular de la comunidad valenciana, que se alquila para la celebración de eventos de lujo y bodas. Don Vicente nunca ha protestado por la graciosa a la par que abusiva usurpación.

Aproximación al espectáculo (del 1 al 10)
Interés, 7
Texto, 6
Puesta en escena, 8
Dirección, 7
Interpretación, 7
Producción, 8
Documentación para los medios, 6
Programa de mano, 7
Teatro María Guerrero
LEXIKON
Una creación de El Conde de Torrefiel
Texto y dirección Tanya Beyeler y Pablo Gisbert
24 de abrirl a 24 de mayo de 2026
Reparto y colaboración en la creación
Tanya Beyeler, Carmen Collado, Amalia Fernández, Ion Iraizoz y Mauro Molina
Escenografía Isaac Torres y El Conde de Torrefiel
Iluminación Andrea Forlenza
Vestuario Javier Muñoz
Máscaras y atrezo Mireia Donat Melús
Espacio sonoro Rebecca Praga
Sonido y vídeo Uriel Ireland
Videoescena María Antón Cabot, Teo Guillem y Carlos Pardo
Edición de textos David Mallols Tomás
Robótica José Brotons Pla
Tráiler Macarena Díaz y Bárbara Sánchez Palomero
Fotografía Ricardo Cases y Bárbara Sánchez Palomero
Producción ejecutiva Cielo Drive
Producción Centro Dramático Nacional, Odeón Théâtre de l’Europe, Festival d’Automne y Teatre Lliure.
Con la ayuda a la producción de ICEC – Generalitat de Catalunya y el apoyo de El Canal y Centre de creació d’arts escèniques, Salt.
De martes a domingo a las 20:00 | Duración: 2 h aprox.
Encuentro con el equipo artístico: 5 MAY 2026
Funciones accesibles: 14 Y 15 MAY SUB+AD+AA
Esta función contiene niveles sonoros muy elevados y efectos de iluminación estroboscópicos.
Los cigarrillos que se fuman en escena no contienen tabaco.



