Savia foránea y poderosa para una gran ópera española. Con magnífica dirección artística del alemán Christof Loy y protagonizada por una soprano armenia, un tenor mexicano y un barítono madrileño, una producción equiparable a las grandes operísticas internacionales para un triángulo de torero, gitana y bandolero, un tópico españolísimo que se creía inviable ya sobre los escenarios, pero que adquiere salud recobrada en esta propuesta.
La célebre ópera El Gato Montés, compuesta por Manuel Penella hace más de un siglo, culmina una larga tradición de arquetipos románticos sobre la identidad española, un imaginario folclórico nació a principios del siglo XIX en París de la mano de Manuel García, quien asentó en Europa figuras populares como contrabandistas, majas y barberos, un imaginario exótico que más tarde ampliaron autores como Hugo, Dumas o Mérimée con gitanos y toreros. Penella recogió esta esencia en su obra mediante un apasionado triángulo amoroso, y ha sido programada anteriormente por este teatro en 1969, 1992 con Emilio Roa y Miguel Sagi a cargo de música y escena respectivamente; en 2012 con dirección musical de Cristóbal Soler y Oliver Díaz y artística de José Carlos Plaza (ver nuestra reseña de entonces); y en 2017, repuesta con dirección musical de Ramón Tebar. (ver nuestra reseña de entonces). En ambas comentábamos aspectos de la vida y obra del compositor que no vienen al caso reescribir, pero sí releer.
La puesta en escena del director artístico Christof Loy es de las mejores sino la mejor que se ha visto en el Teatro de la Zarzuela desde hace algunas temporadas; en general van mejorando, pero son todavía muchas las medianías vulgares y muchos los fracasos de actualización que buscando puesta al día tergiversan los originales. Contra la corriente imperante de un escenario uniforme adaptado con pequeños retoques a los cambios de escena -más barata, más facilona- se ha elegido modificar la escenografía no solo en cada uno de los tres actos sino también en los dos cuadros en que se dividen el segundo y el tercero. Un lujo tramoyístico a agradecer con su correspondiente dificultad: a las dos horas de música se suman cincuenta minutos de pausas, y eso va pesando sobre todo conforme nos acercamos al desenlace. La escenografía de Manuel La Casta es un primor, y este valenciano curtido en Europa se gana el sobresaliente captando la esencia de una trama compleja que se desarrolla en un cortijo de la campiña, una casa sevillana, el patio de caballos de una plaza de toros y una cueva en la sierra. Conjuntado con el vestuario de Robby Duiveman, el contraste del negro de los vestidos con el blanco de los muros ayudado por la iluminación de Albert Faura, llena el teatro de un halo sugerente que predispone al espectador.

Loy -habitual del Teatro Real, donde ha protagonizado seis montajes escénicos en media docena de años- cumplía así el anhelo de quien descubrió la zarzuela en 2020 y está empeñado en que la disfrute Europa. Cree que la estructura de la obra combina con maestría el color costumbrista con una sorprendente modernidad, y que aunque sea un tópico de lo español, la trama posee una dimensión universal emparentada con la tragedia griega y el teatro de Shakespeare, el gran contraste de la existencia entre la alegría de vivir, un destino fatal y una muerte inexorable, con un triángulo amoroso que se desarrolla de forma inhabitual y la convierte en una pieza excepcional en la lírica internacional: el personaje que da título a la obra tiene en el primer acto únicamente dos escenas, en el segundo ni siquiera aparece y en el tercero solo lo hace para morir. Mientras que Rafael, el torero, muere antes del tercer acto, igual que Soleá.
‘Cuando -explica- desde el Teatro de la Zarzuela, templo internacional del género que le da nombre, se me ofreció el montaje de El Gato Montés, hacía ya tiempo que trabajaba con el firme propósito de hacer zarzuela fuera de España. El caso es que en aquella ocasión aún no hablaba español y esto suponía una importante dificultad añadida. Por esa razón, en un principio preferí enfrentarme a un texto no hablado, a un repertorio más operístico. Escuché la grabación histórica dirigida por Miguel Roa con Plácido Domingo, Verónica Villarroel, Joan Pons, Teresa Berganza, Carlos Chausson y Carlos Álvarez, y quedé conmovido ya en el primer acto con el aria de Soleá, un personaje único en el repertorio teatral y musical que conozco. También me parecieron fascinantes Rafaelillo, «el Macareno, glorificado en público pero lleno de dudas, y Juanillo, el Gato Montés, no el típico bandido, sino un personaje quebrado. El espíritu que mueve la trama tiene una esencia universal, casi de tragedia griega que te lleva a creer en la fuerza del destino y el poder de las profecías’.
Para el director musical José Miguel Pérez-Sierra, Penella fue un creador inquieto, de mente privilegiada y asombrosa productividad, un magnífico orquestador. Pucciniano en las atmósferas musicales, mostrará una capacidad melódica propia y muy española en escenas como la alegre fiesta del primer acto, la tensa fiesta taurina del segundo o el dramático desenlace del tercero: una partitura de altísima calidad que se sitúa con pleno derecho junto a La vida breve de Falla o Marina de Arrieta. Y así lo demostró este miércoles en el estreno, obteniendo de la orquesta una solemnidad que pocas veces se alcanza en el templo zarzuelístico, permitiendo al reparto desplegar todas sus dotes vocales, que fueron muchas.

Hay que destacar la actuación de la cantante armenia Mané Galoyan por atreverse con el papel de Soleá y sobre todo por demostrar una potencia, un timbre, una dicción y una presencia que casi eclipsó a casi todas nuestras cantantes actuales del género. No se quedó muy atrás el mexicano Rodrigo Garull, poseedor de una modelada y potente voz, otro descubrimiento en un reparto arriesgado que demostró lo necesario de ir aportando nueva savia al género. Completaba el triángulo protagonista David Oller, menos llamativo que los mencionados, pero no menos eficaz. Las mezzos María Rodríguez como Frasquita, la madre del torero, y Carol García como la gitana que le lee la desventura en las rayas de la mano, estuvieron en su sitio, y más lo estuvo Manel Esteve como ese padre Antón tan ‘grasioso’, sin que dejemos de citar elogiosamente el picador Hormigón de Gerardo Bullón y al resto del reparto, cuya presencia actoral tuvo un altísimo nivel gracias a la pericia de Loy, que consiguió congeniar ambientes reducidos con presencias estupendas de los dos coros.
Lo más destacable de esta destacada producción es la capacidad demostrada por Loy para respetar las esencias de la más española de las óperas españolas, liberándola de tópicos y tipismos, en una proyección universal, con una estética renovada y unos aires cosmopolitas a los que les cuesta acceder a muchos dramaturgos autóctonos, presos de complejo de inferioridad y ausencia de personalidad. Esta es la forma de renovar el género. comprendiendo sus esencias. El más conocido de los pasadobles vuelve a sonar. El gato montés ibérico, sobrevive.
Aproximación al espectáculo (valoración del 1 al 10)
Interés: 10
Partitura: 8
Libreto: 7
Dirección musical: 9
Dirección artística: 9
Voces: 8
Producción: 9
Programa de mano: 7
Documentación a los medios: 9
TEATRO DE LA ZARZUELA
El gato montés
Ópera en tres actos
Música y libreto de MANUEL PENELLA
Nueva producción del Teatro de la Zarzuela
Días 10, 11, 12, 13, 14, 17, 18, 19, 20, 21, 24, 25, 26, 27 y 28 de junio de 2026. 19:30 horas
(domingos, a las 18:00 horas)
Dirección musical
JOSÉ MIGUEL PÉREZ-SIERRA / RAFAEL SÁNCHEZ-ARAÑA (días 26, 27 y 28 de junio)
Dirección de escena
CHRISTOF LOY
Escenografía
MANUEL LA CASTA
Vestuario
ROBBY DUIVEMAN
Iluminación
ALBERT FAURA
Movimiento escénico
MÓNICA DOMÍNGUEZ
Reparto
Juanillo – DAVID OLLER (días 10, 12, 14, 18, 20, 24, 26 y 28) / BORJA QUIZA (días 11, 13, 17, 19, 21, 25 y 27); Soleá – MANÉ GALOYAN (días 10, 12, 14, 18, 20, 24, 26 y 28 )/MIREN URBIETA-VEGA (días 11, 13, 17, 19, 21, 25 y 27);
Rafael – RODRIGO GARULL (días 10, 12, 14, 18, 20, 24, 26 y 28) / RAFAEL HUMBERTO ROJAS (días 11, 13, 17, 19, 21, 25 y 27) ;
Frasquita – MARÍA RODRÍGUEZ (días 10, 12, 14, 18, 20, 24, 26 y 28) / MILAGROS MARTÍN (días 11, 13, 17, 19, 21, 25 y 27);
Gitana – CAROL GARCÍA (días 10, 12, 14, 18, 20, 24, 26 y 28) / MARÍA LUISA CORBACHO (días 11, 13, 17, 19, 21, 25 y 27);
Padre Antón MANEL ESTEVE;
Hormigón GERARDO BULLÓN;
Loliya ADRIANA VIÑUELA;
Caireles PABLO GÁLVEZ;
Pezuño ALONSO GABARRÚS
Recalcao ALBERTO CAMÓN
Pastorcillo SARA ROSIQUE/PATRICIA ILLERA
Vendedor JAVIER ALONSO
Alguacilillo ALBERTO CAMÓN
Peones JOAQUÍN CÓRDOBA / PEDRO PRIOR / DAVID VILLEGAS.
Orquesta de la Comunidad de Madrid – Titular del Teatro de La Zarzuela
Coro del Teatro de La Zarzuela – Director: Antonio Fauró
Pequeños Cantores de la ORCAM . Directora: Ana González.



