José Catalán Deus

JCDeus.org

El escondido y la tapada, apoteosis de la comedia de enredo

Entre sus 110 comedias y 80 autos sacramentales, esta obra de Calderón había pasado desapercibida como tantos otros tesoros aún por descubrir del siglo de oro. Prodigio de dramaturgia, con argumento endiablado y texto glorioso, esta producción opta por el bullicio juvenil y la parafernalia escénica en un espectáculo vibrante, una antología del disparate.

No crean que es fácil de resumir: César llega a Madrid acompañado de Mosquito, su criado: había huido de la justicia tras haber matado al hermano de Lisarda, a la que pretende sin ser correspondido. Vuelve porque ha recibido una carta de Celia —la otra dama a la que corteja— en la que le propone que se refugie en su casa para esconderlo y poder así continuar en secreto su relación amorosa. Él acepta con el propósito de acercarse a Lisarda, pero sus planes se complican con la llegada a Madrid de Félix, hermano de Celia, al que un anónimo ha advertido de su lío amoroso con César. Nada más llegar, y acompañado de su amigo Juan, que es el prometido oficial de Lisarda, localizan el rastro de César en una fonda, pero se confunden y matan a otro huésped. Huyendo de la justicia, Félix arrastra a Celia a abandonar su domicilio en el que esta ya ha escondido a César y Mosquito, que quedan encerrados dentro. La situación se vuelve aún más delicada cuando don Diego, el padre de Lisarda, alquile la casa para el futuro matrimonio de Lisarda y Juan. A partir de aquí el lío ya es inenarrable con Celia, cubierta con un manto para no ser reconocida, acudiendo a rescatar a César, es decir, el título de la obra, El escondido y la tapada. No contaremos el final porque ni siquiera lo recordamos.

Don Pedro Calderón de la Barca (1600-1681) es el máximo exponente del Barroco en el Siglo de Oro español. Madrileño de pro, fue soldado en la juventud y sacerdote en la vejez, algo habitual en la España de su tiempo. En 1623 estrenó sus primeras comedias y Felipe IV lo convirtió en dramaturgo oficial de la corte. Entre 1635 y 1636 escribió El escondido y la tapada, después de La vida es sueño y antes de El alcalde de Zalamea. y llegaría a ser capellán mayor del rey Carlos II. Fue sin duda todo un gigante de inteligencia, perspicacia y pericia literaria.

‘Es la segunda vez que me enfrento a la preciosa labor de versionar una comedia de Calderón de la Barca, encargo que, como en la primera ocasión, me ha llegado de la mano de Laila Ripoll’, explica entre muchas otras cosas Carolina África. Le parece una elección idónea para el debut de la Joven Compañía porque así adquiere una energía particularmente fresca que funciona como un mecanismo de relojería. Cree que recuperarla hoy y ponerla en valor desde este espíritu joven supone ampliar la mirada sobre la riqueza y variedad de su universo cómico. ‘El trabajo ha exigido una labor minuciosa: ajustar los personajes, cotejar fuentes y buscar obsesivamente la palabra precisa que conserve el sentido original y que, al mismo tiempo, resulte clara; he intentado agilizar los diálogos y subrayar el carácter lúdico, para lo que me he permitido algunos guiños cómicos que dialoguen con nuestro presente, he eliminado discursos reiterativos o parlamentos explicativos. También he atribuido versos a algunos personajes femeninos — equilibrando en lo posible su participación—, dotándolos además de fuerza y carácter, reivindicando el papel de la mujer. Una de las transformaciones más significativas ha sido el cambio del personaje de Octavio (caballero milanés) en Octavia, convertida aquí en una misteriosa dama italiana. Mi propuesta ha sido además hacerla hablar una mezcla de italiano y español. Optamos por respetar el desenlace original, eso sí, permitiendo que las mujeres tengan voz’.

Pues ya lo tienen, bien explicado como no hace casi ningún versionista español hoy día. ‘En la sabiduría de uno de los más grandes dramaturgos áureos, añade por su parte la directora Beatriz Argüello, hay una maquinaria teatral perfecta con un ritmo preciso y musical, con tantas posibilidades como enredos aparecen en él, lena de contrastes, claroscuros, vértices, delirios y trampantojos. Calderón lleva al límite el riesgo del juego del escondite y del querer descubrir lo oculto, lo encubierto… Todo parece lo que no es, o todo no es lo que parece. En esta lógica del trampantojo, los personajes van fracasando una y otra vez en sus objetivos. La imposibilidad de conseguir lo que se proponen y el estar a merced de acontecimientos imprevistos, mantiene la función en vilo. Solo en el último momento la figura del padre como autoridad decidirá convertir lo que parecía abocado al fracaso en un final feliz para todos’. Argüello, después intervenir como actriz en una veintena de montajes, dirigió ‘Valor, agravio y mujer’ de Ana Caro de Mallén para la misma CNTC en 2023, y ‘Viejos tiempos’ de Harold Pinter para La Abadía en 2025. Ahora confirma sus méritos con este montaje nada fácil, muy complicado tanto escenográfica como actoralmente.

Se ha elegido una escenografía de Alessio Meloni muy original y efectista, que subraya lo enrevesado de la obra, un laberinto de módulos móviles que el orden escénico de Andoni Larrabeiti consigue entrelazar con soltura. Yaiza Varona aporta una composición musical medida y sin el hoy habitual abuso de cancioncillas, y el vestuario de Ikerne Giménez y la iluminación de David Picazo están en su debido sitio. La dirección actoral consigue del bisoño reparto un rendimiento muy notable, destacando Sam Arribas como el protagonista don César, y Julio Montañana como su criado Mosquito. Nos gustó la presencia en escena de Andrea Sánchez en ese paje Otáñez tan curioso, tan delicado. El defecto general del elenco es sin embargo el vociferío y aspavientos exagerados, y la virtud, el buen manejo actualizado del verso gracias al siempre buen trabajo de Ernesto Arias.

Un calderón excesivamente rejuvenecido, pero un calderón contundente. Un gran trabajo colectivo de la séptima promoción de la JCNTC, entre lo más prometedor de nuestros escenarios. Como dice Lisarda al final:

‘Pues dichoso fin tuvieron
al cabo congojas tantas,
no por nosotros, tan sólo
por Calderón de la Barca
un aplauso piden el
Escondido y la Tapada’.

Aproximación al espectáculo (valoración del 1 al 10)
Interés: 8
Original: 9
Adaptación: 8
Dirección: 8
Interpretación: 8
Montaje: 8
Producción: 9
Información a los medios: 7
Programa de mano: 7

Teatro de la Comedia
La Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico
El escondido y la tapada
De Pedro Calderón de la Barca
Versión Carolina África
Dirección Beatriz Argüello
12 MAR – 26 ABR 2026

Escenografía Alessio Meloni (AAPEE)
Composición original y diseño de sonido Yaiza Varona
Vestuario Ikerne Giménez
Movimiento escénico Andoni Larrabeiti
Iluminación David Picazo
Asesor de verso Ernesto Arias
Producción Compañía Nacional de Teatro Clásico

REPARTO
Sam Arribas
Jordan Blasco
Luis Espacio
Laura Ferrer
Zoe da Fonte
Diego Garisa
Belén Landaluce
Julio Montañana Hidalgo
Gabriel de Mulder
Anna Nácher
Andrea Real
Andrea Santos

En los personajes, por ese orden
Don Cesar
Don Diego
Don Félix
Beatriz
Celia
Castaño
Lisarda
Mosquito
Don Juan
Octavia
Inés/ Lavinia
Otáñez

De martes a domingo a las 20:00 | Duración 1h y 45 min.
Encuentro con el público: miércoles 1 de abril.