El Museo del Prado tiene una presencia tan sólida que parece inamovible, que siempre ha estado ahí, tal como lo vemos, tan señero, tan respetable, parte de las España que permanece. Sin embargo, cerca de mil nuevos cuadros, algunos de ellos obras maestras absolutas de Fra Angélico, Velázquez o Goya, han entrado en Museo en el último cuarto de siglo. Unos años en los que ha podido crecer en todos los ámbitos (artístico, económico y de impacto social) gracias a contar con una ley propia (2003), nacida del acuerdo de todos los grupos parlamentarios.
Plantea un repaso a los hitos y etapas de su historia reciente que han ido definiendo su funcionamiento, su proyecto científico y su lugar en el panorama cultural internacional. El relato se articula a través de 98 piezas —pinturas, esculturas, dibujos, estampas, fotografías, libros y documentos de archivo— junto con material audiovisual y recursos expositivos que no buscan solo ‘una mirada complacida a lo conseguido sino animar a los ciudadanos a seguir construyendo el Prado, su museo’. Y es que ha habido más de catorce mil incorporaciones a la colección casi cuatro mil de donaciones y legados, un total 922 pinturas, 110 esculturas, 3.655 dibujos, 4.516 estampas y 5.000 fotografías.
En estos momentos en sus salas hay más de dos mil obras expuestas y en este período se han realizado más de 350 exposiciones temporales con 330 catálogos impresos, 250 en la propia sede, 113 en otras instituciones, 85 en España y 28 en el extranjero, se han prestado temporalmente casi catorce mil obras, y se mantienen 3.416 depositadas en 284 instituciones españolas y 21 extranjeras. Las cifras son cifras, pero hay que leerlas en su valor: más de 6.000 obras restauradas, 11.444 libros y revistas digitalizadas y accesibles. Tiene más de cinco millones de seguidores en redes sociales, siete millones de visitas anuales a la web.
Se exponen 98 piezas incorporadas a la colección desde el año 2000, y la presentación en cartelas y vídeos es sobresaliente en concreción y claridad. Comisariada por Alfonso Palacio, director adjunto de conservación einvestigación, y Elena Cenalmor, técnico de museos en ese organismo, ilustra los cambios estructurales, científicos y sociales que han permitido al Prado reforzar su posición entre las grandes pinacotecas internacionales.
El recorrido comienza con una infografía que pone de manifiesto los cambios cuantitativos, cualitativos y físicos que ha experimentado la institución en los últimos 25 años y una gran maqueta de lo que es y será en breve el Campus Prado. Y en el primer recodo se muestra ‘Busto de mujer’ un óleo fechado en 1943 de Pablo Picasso, en depósito en proceso de donación por parte de la American Friends of the Prado Museum, que teóricamente debería estar en el Reina Sofía según la división temporal trazada entre los dos museos: viene a ser un gesto significativo. Las 97 obras reunidas abarcan desde la Edad Media hasta finales del siglo XX. Entre las obras más significativas figuran ejemplos del arte medieval y renacentista que refuerzan ámbitos históricamente menos representados en el Prado, como el Frontal de Solanllong, Pantocrátor con el Tetramorfos (1200–1210), donado por la familia Várez Fisa; el monumental Torso de Afrodita romano (siglos I a.C.–I d.C.), donado por Claudio Bravo; o El vino de la fiesta de San Martín, adquirida con una dotación extraordinaria del ministerio de Cultura junto a fondos propios.
El núcleo barroco, uno de los pilares de la colección, se ha visto reforzado con obras como La resurrección de Lázaro de José de Ribera, San Francisco en oración de Francisco de Zurbarán o el retrato Ferdinando Brandani de Velázquez, adquirido con fondos propios. Junto a ellas, destacan donaciones decisivas, como las realizadas por PlácidoArango, fundamentales para el crecimiento del Prado en este periodo, o el legado Jordan, que ha contribuido de forma notable a áreas como la pintura y las miniaturas. La exposición subraya también el papel del micromecenazgo y de la Fundación Amigos del Museo del Prado, visibles en incorporaciones como el Retrato de niña con paloma de Simon Vouet o el Oratorio de san Jerónimo penitente, cuya adquisición contó con apoyo colectivo.
El recorrido incluye momentos como el dedicado a mujeres artistas, representado por obras de Sofonisba Anguissola, Rosa Bonheur, Rosario Weiss o María Blanchard, o la colección de fotografía, que documenta tanto la historia de los edificios del Prado como las primeras reproducciones de sus obras maestras. A estos ámbitos se suman los fondos de dibujos, estampas, cuadernos de artistas, libros y documentos de archivo, que permiten acceder a los procesos creativos y a la historia intelectual del museo. Y concluye con un repaso a otras áreas de actividad, las de restauración y educación, y el Centro de Estudios, la acción editorial, representada por la exposición de todos los libros publicados desde el año 2000, y a la evolución de las estrategias de comunicación y relación con el público.
En definitiva, un resumen accesible, muy didáctico en el buen sentido del término, con magníficos audiovisuales explicativos y una selección de obras de todas las épocas muy sugerente en sí misma. Una reflexión justa y necesaria.
Aproximación a la propuesta (del 1 al 10)
Interés: 7
Despliegue: 9
Comisariado: 9
Programa de mano: 9
Catálogo: 9
Documentación a los medios: 9
Museo del Prado – Salas C y D del edificio Jerónimos
‘Prado. Siglo XXI’
Hasta el 27 de septiembre de 2026
Organizada por Alfonso Palacio y Elena Cenalmor, del departamento de conservación e investigación
Con el patrocinio de la Fundación Amigos del Museo del Prado
Con la colaboración de la Comunidad de Madrid

CONTENIDO DETALLADO DE SUS CUATRO SECCIONES:
1. UN MUSEO EN TRANSFORMACIÓN
Esta primera sección analiza la importante evolución del Prado en términos
cuantitativos y cualitativos a lo largo de este último cuarto de siglo a través de una
batería de cifras comparativas e imágenes, así como la expansión física y espacial del
mismo, tanto desde el punto de vista de los cambios operados en lo ya existente como
de la rehabilitación y aparición de nuevos inmuebles. El primer aspecto se aprecia en
la infografía con la que se abre la sala. El segundo, en la maqueta que la acompaña, en
donde pueden verse algunos de los edificios que han marcado el crecimiento de la
institución en los últimos veinticinco años, como son la ampliación proyectada y
llevada a cabo en el antiguo claustro de los Jerónimos, la reestructuración que se hizo
del Casón del Buen Retiro y la próxima inauguración del denominado Salón de
Reinos, edificio que se está reformando y que acabará por rematar el Campus Prado.
Debe recordarse que toda transformación y expansión de un museo entraña también
un cambio en las propias dinámicas que afectan a la institución.
–El campus del Museo del Prado
Esta maqueta reúne los diferentes edificios que en la actualidad componen el Campus
Prado, incluyendo el futuro Salón de Reinos. Todo campus implica una planificación,
casi siempre de carácter urbanístico y arquitectónico, y, a través de ella, la expresión de
una identidad. Así, la inauguración al público de ese último inmueble, planteará un
gran desafío para todo el entorno que ocupa el museo. En este sentido, la manera en la
que el Prado acierte a resolver todo este espacio, que pasará por la peatonalización de
su entorno, con un respeto hacia la inclusividad de sus visitantes; la generación de una
buena señalética; la acertada organización de las circulaciones; y la adecuada conexión
entre las diferentes unidades arquitectónicas que lo componen, ya sean estas
expositivas, de investigación o de gestión, en un entramado de naturaleza holística,
resultarán claves.
2. EL CRECIMIENTO DE UNA COLECCIÓN
Si por algo se ha caracterizado el Museo del Prado a lo largo de su historia, y, en
particular, durante los últimos veinticinco años, es por una constante y acertada
política de incorporación de obras de arte a sus fondos, bien a través de adquisiciones,
bien a través de donaciones, daciones, legados, depósitos, etc., que hacen de él un
museo abierto, vivo y en continuo movimiento. Y ello con destacados ejemplos, como
los que pueden verse a lo largo de las siguientes salas, incluso algunos de ellos
incontestables obras maestras del arte, que van desde el siglo II de nuestra era hasta
el siglo XX, pasando por la Edad Media, el Renacimiento, el Barroco y los siglos XVIII
y XIX, demostrando, además, que nuestra institución no solo es una pinacoteca, sino
que conserva importantes ejemplos de escultura, tanto clásica como de épocas
posteriores. Y también que sus límites no se agotan en el año 1800, sino que hay obras
que se proyectan más allá de esas fechas, penetrando con fuerza en pleno siglo XX.
–Pintura y escultura europea hasta el Renacimiento
El marco cronológico en el que se inscriben las obras de la colección del museo
presentes en este espacio abarca desde el siglo XIII hasta el siglo XVI, y se amplía al
siglo II de nuestra era, gracias a la escultura romana procedente de la donación de
Claudio Bravo, y al siglo XX, con el Busto de mujer de Pablo Picasso, para recordarnos
que estamos ante una institución que es más que una excepcional pinacoteca y que no
se agota en el arte del siglo XIX. Buen ejemplo de ese interés por reforzar la escultura
que se ha venido dando en los últimos años también es el Nicodemo del siglo XIII que
se expone en esta sala. Otras obras, entre las que destaca El vino de la fiesta de San
–Renacimiento y Barroco
El arte español se ha visto reforzado con las pinturas de Juan de Juanes, Alonso
Berruguete, Luis de Morales y Pedro de Campaña. La huida a Egipto del Greco,
ejecutada hacia 1570, es otra de las grandes joyas adscritas al Prado durante estos
años. Como también lo es la singular Mujer en el baño del taller de François Clouet,
de hacia 1566, o el Retrato de niña con paloma, de hacia 1620, de Simon Vouet. El
barroco español aparece caracterizado por obras importantes de Diego Velázquez,
José de Ribera, Francisco de Zurbarán y Francisco Herrera el Mozo. Y otra vez más
cabe destacar la escultura, con dos obras sobresalientes de Juan de Mesa y Luisa
Roldán.
–Siglo XVIII y Goya
La colección del siglo XVIII ha experimentado en los últimos veinticinco años la
incorporación de obras tan importantes como La muerte de Adonis de François
Boucher, la Visita de la reina María Amalia de Sajonia al Arco de Trajano en
Benevento, de hacia 1759, de Antonio Joli, el magnífico retrato de José Nicolás de
Azara realizado por Antonio Raphael Mengs en 1774, o las distintas obras de Luis
Paret y Alcázar y de Agustín Esteve que pueden contemplarse en este espacio. Un
ejemplo del impulso que se ha dado a la escultura en los últimos años ha sido la
adquisición de la delicada Aparición del Niño Jesús a san Antonio de Padua de
Nicola Fumo. Y, por supuesto, la presencia de Francisco de Goya, enriquecido durante
todo este tiempo con dibujos, grabados y la espectacular La condesa de Chinchón,
pintada en 1800.
–Siglos XIX y XX
El siglo XIX ha seguido incrementando sus colecciones a lo largo de estos años con
obras tan significativas como el Díptico con 42 vistas monumentales de ciudades
españolas de Genaro Pérez Villaamil. Otros cuadros de Federico de Madrazo, Mariano
Fortuny, Martín Rico, Darío de Regoyos y Hermen Anglada-Camarasa se han venido a
sumar a esta potente colección, introduciendo con algunos de ellos obras apegadas a
ciertos principios próximos a la modernidad que definirán ya una parte importante
del arte realizado en España en pleno siglo XX, cuya presencia en el museo queda
acreditada por trabajos como el retrato de Manuel Bartolomé Cossío realizado en
1908 por Joaquín Sorolla y, entre otros, la acuarela El atardecer (de Tiziano)
ejecutada en 1992 por Ramón Gaya, autor clave en la renovación de la pintura
española del siglo XX que hizo del Museo del Prado un lugar constante de inspiración.
3. NUEVAS LÍNEAS DE ENRIQUECIMIENTO PARA UNA COLECCIÓN EN EVOLUCIÓN
Se muestra en esta sección toda una serie de líneas de coleccionismo que han ido
adquiriendo una identidad propia de manera continuada y sistematizada a lo largo de
este último cuarto de siglo. Se trata de las relacionadas con el proceso creativo,
fundamental para entender la forma de trabajar de los artistas, así como algunas de
las obras finalizadas que se muestran en nuestras salas; cuadernos de estampas y
dibujos, importantes como obras de arte en sí mismas y también como fuentes de
inspiración para otra clase de proyectos; miniaturas; fondos bibliográficos y
documentales, capitales a la hora de contextualizar una parte del trabajo de los
creadores representados en el museo; obras de mujeres, claves para la construcción
de una historia del arte más inclusiva y visibilizadora de su rol en el ámbito de las
artes plásticas a lo largo de todas las épocas; así como la apuesta firme por la
conformación de una importante colección de fotografía.
–La materialidad de la obra de arte: conocer el proceso creativo
Uno de los núcleos de colección sobre los que más se ha incidido en este último cuarto
de siglo es el dedicado a trazar todo lo relacionado con el proceso creativo para
conocer las cualidades físicas de las obras. Entender cómo el artista afrontó la
creación, cuáles fueron sus procesos de trabajo y qué herramientas y materiales utilizó
se ha convertido en un objetivo prioritario para lo que han adquirido tratados
artísticos, obras centradas en la imagen del artista y de su práctica -especialmente
grabados-, así como aquellos objetos que formaron parte del proceso artístico, como
cuadernos de dibujo, álbumes de estampas, dibujos preparatorios y bocetos.
Junto a estos testimonios del proceso pictórico, y retomando la premisa de que el
museo no es solo una pinacoteca, se han sumado materiales relacionados con los
procedimientos de creación de distintas colecciones artísticas como la de estampas o
la de miniaturas.
–Cuadernos de dibujo y álbumes de estampas
A la hora de elaborar una nueva composición, los artistas buscaban inspiración en
otros creadores y realizaban numerosos estudios previos. Para ello, solían manejar
repertorios de estampas de diversos artistas, escuelas y períodos que conservaban en
sus talleres. También recurrían a sus propios cuadernos de apuntes, especialmente los
realizados durante sus viajes de estudio a Italia, como el Cuaderno italiano de
Mariano Salvador Maella. En ellos registraban no solo esculturas clásicas, pinturas,
vistas, edificios y monumentos que contribuían a su formación y podían servirles más
delante de referencia, sino todo aquello que despertara su interés, e incluso estudios
iniciales de futuras obras. El museo ha adquirido decenas de estos cuadernos de
dibujo de artistas como Martín Rico, Ignacio Pinazo y Manuel Benedito.
–La colección de miniaturas
El museo ha reforzado la visibilidad de disciplinas poco consideradas, como las
miniaturas y los pequeños retratos, mediante el impulso a su investigación —
plasmada en un catálogo razonado— y difusión en exposiciones temporales, además
de promover su incorporación al discurso museográfico y el enriquecimiento de sus
fondos. De las más de doscientas miniaturas conservadas, cincuenta han ingresado
desde 2000, muchas a través de donaciones. Estas obras de gran delicadeza están
realizadas en diversos materiales y pertenecen a distintas escuelas. Entre ellas
podemos destacar el Retrato de dama, sobre cartón y con marco de carey, y el Retrato
de caballero, sobre cobre, que datan de los siglos XVI y XVII, aunque predominan,
sobre todo, los retratos del siglo XIX sobre marfil, realizados por reconocidos artistas
como Luis de la Cruz o Agustín Esteve.
Se conservan también ejemplos de otras temáticas menos frecuentes, como la copia
sobre marfil de una composición de Bartolomé E. Murillo.
–Las mujeres en la Historia del Arte
Uno de los núcleos de la colección sobre los que mayor énfasis se ha puesto en los
últimos años en términos de representación cuantitativa y cualitativa del mismo ha
sido el de la presencia de artistas mujeres al menos desde el siglo XVI en adelante, con
cuatro notables ejemplos para el caso de esta sala, como son Sofonisba Anguissola,
Rosario Weiss, Rosa Bonheur y María Blanchard. Pero a ellas hay que añadir muchas
más, inéditas hasta el momento en la colección o ya representadas, pero de las que se
han añadido nuevos ejemplos, que, bien bajo el registro pictórico, el escultórico o el
dibujístico, principalmente, constituyen un claro ejemplo de la importancia que han
tenido a la hora de formar parte de una historia del arte que durante tantos y tantos
siglos las ha tenido silenciadas.
–Una nueva disciplina artística: la colección de fotografía
Formada por más de 10 000 imágenes de relevancia patrimonial, la colección de
fotografía del Museo del Prado no existía como tal a comienzos del siglo XXI, cuando
se diseñó una política de adquisición y estudio. Desde entonces ha experimentado un
crecimiento extraordinario, pudiéndose detectar en ella varias tipologías y núcleos de
crecimiento.
Entre ellas, destacan las fotografías que reproducen obras de arte, memoria visual de
las colecciones del museo, muchas realizadas por fotógrafos vinculados a la
inexistestitución, como Juan Laurent y Minier o Mariano García Moreno. Junto a ellas
un grupo de imágenes que documentan los cambios arquitectónicos y
museográficos a lo largo de casi dos siglos. Otra línea de enriquecimiento se centra en
las fotografías de talleres de artistas, que permiten estudiar su imagen pública y
reconstruir sus espacios de trabajo, mientras que otro grupo tiene el fin de completar
la iconografía de los creadores representados en el museo. Finalmente, se conserva un
rico repertorio de fotografías de paisajes, monumentos y detalles costumbristas
adquiridas por los pintores durante sus viajes.
–Biblioteca y Archivo: la construcción de un centro de conocimiento
En 2008 se creó el Área de Biblioteca, Documentación y Archivo, con sede en el Casón
del Buen Retiro, y se inició una política sistemática de adquisiciones. El crecimiento
de su fondo antiguo se guio por criterios basados en las colecciones del museo:
tratados escritos o ilustrados por artistas representados en sus fondos y ediciones
originales que estos pudieron consultar durante su proceso creativo, incluyendo
tratados artísticos, de geometría y perspectiva o sobre la representación del cuerpo
humano, cartillas de dibujo y obras literarias y de temática religiosa o mitológica.
También se adquirieron libros de viajes, por su importancia en la difusión del
patrimonio histórico-artístico, especialmente de las colecciones del Prado.
Además, se han incorporado la correspondencia y archivos personales de artistas,
para profundizar en sus biografías y en su ambiente cultural, y se ha adquirido todo
tipo de documentación, como folletos o carteles, relacionada con la historia de la
institución.
El conjunto de este fondo ha resultado clave para buena parte de la investigación que
se desarrolla en el propio Museo del Prado.
4. ÁREAS DE ACTUACIÓN DE UN MUSEO MODERNO
En esta última parte de la exposición podemos encontrar muestras de la importante
producción editorial llevada a cabo por el Museo del Prado en los últimos veinticinco
años, sobresaliente tanto desde el punto de vista cuantitativo como por su rigor
científico y calidad de las publicaciones; de diferentes aspectos relacionados con la
sólida labor formativa emanada del Centro de Estudios del museo, fundado en 2009 y
referente dentro de múltiples campos asociados con la investigación y el
conocimiento; del extraordinario nivel de calidad alcanzado en estos últimos tiempos
por la Coordinación de Restauración y Documentación Técnica, dotada del mejor
capital tecnológico y profesional, que la ha puesto a la cabeza de los más importantes
departamentos de restauración del mundo; de la variada y moderna acción educativa,
capaz de abrirse a todos los públicos y a los debates más acuciantes de nuestro
tiempo; de la proyección nacional e internacional que ha adquirido nuestra
institución, vigorosa, rigurosa y atenta a todos sus órdenes y facetas; y, en fin, de la
pujante y renovadora acción comunicativa desarrollada y sostenida durante los
últimos años, merecedora de toda una serie de reconocimientos.
–Escribir sobre el museo: la labor editorial
Desde su creación en 2005, el Área de Edición del Museo del Prado ha realizado un
trabajo fundamental tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo,
haciendo del cuidado de los textos y las traducciones, la belleza del diseño y la calidad
de las imágenes una aspiración constante. En los últimos tiempos el Prado ha
aumentado notablemente su número de publicaciones y ha diversificado y
enriquecido su producción con nuevas líneas editoriales. Actualmente publica cerca
de una veintena de libros anuales. Gracias a las ediciones en inglés y a su colaboración
con el Área de Biblioteca, Documentación y Archivo, que ha colgado en su Biblioteca
Digital decenas de PDFs de estas publicaciones, el Área de Edición contribuye
asimismo al compromiso de preservar y hacer accesible a una comunidad de lectores
cada vez más amplia el conocimiento sobre las colecciones del Museo del Prado.
–Investigar y formar: el Centro de Estudios
El Centro de Estudios del Museo del Prado, fundado en 2009 y con sede en el Casón
del Buen Retiro, tiene como objetivo convertir al museo en un centro de referencia
internacional en formación e investigación en historia del arte y museología,
complementando la oferta universitaria.
Su actividad se articula en cuatro pilares: actuaciones académicas, como la Cátedra
del Prado, simposios y conferencias; becas y estancias de investigación; residencias
literarias, como «Escribir el Prado» o «Poetas en el Prado»; programas formativos,
como la Escuela de Verano, dirigida a estudiantes universitarios, o el Programa de
Gestión Integral de Museos, orientado a posgraduados y profesionales; y, finalmente,
proyectos de investigación I+D+i en el marco del Sistema Español de Ciencia,
Tecnología e Innovación, impulsados en los últimos años.
–Conservar y analizar: Restauración y estudio técnico de la colección
La Coordinación de Restauración y Documentación Técnica del Museo del Prado es,
sin lugar a dudas, una de las unidades con mayor prestigio a nivel internacional con
las que cuenta nuestra institución, compuesta por los talleres de pintura, papel,
escultura y artes decorativas, y el Servicio de Documentación Técnica y Laboratorio, a
los que habría que sumar la Unidad de Conservación y Restauración de la Colección
de Marcos. Su misión es la de preservar la integridad de las obras de arte, bien a
través de trabajos de conservación preventiva, bien a través de la intervención en las
mismas. La Coordinación de Restauración está equipada con la tecnología más
avanzada en lo que se refiere a estudios radiográficos, de infrarrojos, tomográficos,
impresoras 3D, etc. Junto con la citada labor de conservación, resulta muy importante
la que realiza en el marco de la investigación de técnicas y materiales, con resultados
muy importantes, publicados en las principales revistas especializadas y catálogos de
exposiciones.
–Mediar y dinamizar: educación en el Museo
La Coordinación General de Educación del Museo Nacional del Prado tiene su germen
en el Gabinete Pedagógico creado en 1983 con la necesidad de conectar las colecciones
con la sociedad. A lo largo de estos más de cuarenta años, y especialmente en este
último cuarto de siglo, ha ido creciendo y modificando sus propuestas, actividades y
metodologías para adaptarse a los cambios sociales y a las nuevas demandas de los
públicos. Es la responsable de difundir un valioso patrimonio que nos pertenece a
todos, con acciones que transcienden lo meramente artístico para poner el acento en
valores universales como el respeto, la igualdad, la interculturalidad o la
sostenibilidad. Consciente de todo ello, la unidad ha avanzado apoyada sobre un gran
compromiso con la colectividad, queriendo ser agente dinamizador del cambio hacia
el museo del siglo XXI, sin renunciar a la gran herencia y el conocimiento que nos
proporcionan unas colecciones únicas que abarcan desde el siglo V a. C. hasta
principios del siglo XX.
–Extender la colección: un museo sin fronteras
El Museo del Prado ha experimentado en los últimos años una gran proyección tanto
dentro del territorio español como más allá de nuestras fronteras. El programa
denominado «Prado extendido» ha tenido por objetivo aumentar la relevancia de los
fondos del museo depositados fuera de su sede mediante la revisión de los criterios
que los impulsaron y el desarrollo de un conjunto de iniciativas de colaboración que
han permitido trabajar estrechamente con las instituciones depositarias. A este
programa han venido a sumarse otros que han recorrido toda la geografía española
como «El arte que conecta» y «El Prado en las calles», este último implementado
también en el ámbito internacional. Múltiples han sido también las actuaciones del
museo en diferentes partes del mundo, en países como China, Japón o Australia,
entre otros, donde se han llevado a cabo exposiciones y acciones de diverso tipo.
–Proyección desde el Museo: la voluntad de comunicar
Un museo como el Prado puede ser definido como una institución permanente, sin
fines de lucro, al servicio de la sociedad, que investiga, colecciona, conserva,
interpreta y exhibe su patrimonio tangible e intangible. Abiertos al público, accesibles
e inclusivos, los museos fomentan la diversidad y la sostenibilidad. Operan y
comunican de manera ética y profesional, con la participación de las comunidades,
ofreciendo experiencias variadas para la educación, disfrute, reflexión e intercambio
de conocimientos. Ahora bien, si algo ha evolucionado en los últimos veinticinco años
dentro de las paredes del Museo del Prado, ha sido su potencia comunicadora, que ha
convertido al museo, desde el punto de vista de esta competencia, en una auténtica
fábrica de contenidos, capaz de generar por los canales más variados iniciativas que
ayudan a articular nuestra identidad única y que hacen que esta sea percibida por
todos los públicos.

CATÁLOGO “Prado. Siglo XXI”
400 páginas
PVP: 27 €
ACTIVIDADES
–CICLO DE CONFERENCIAS
Dirección: Alfonso Palacio y Elena Cenalmor (Museo del Prado)
Lugar: Auditorio del Museo del Prado
Horario: 18.30 h
Miércoles 10 de junio
La Exposición “Prado. Siglo XXI”
Alfonso Palacio y Elena Cenalmor Bruquetas (Museo del Prado. Comisarios de la
muestra)
Sábado 13 de junio
Carácter, criterios y obras destacadas en las adquisiciones del Museo del Prado
Javier Barón Thaidigsmann (Museo del Prado)
Miércoles 17 de junio
La transformación del Prado en el siglo XXI
Coloquio entre Miguel Zugaza (Museo de Bellas Artes de Bilbao) y Miguel Falomir
(Museo del Prado)
Sábado 20 de junio
Distintas visiones para un mismo fin
Coloquio entre Manuel Fontán del Junco (Fundación Juan March) y Alfonso
Palacio (Museo del Prado)
Miércoles 24 de junio
MNAC y Prado. Presente y futuro.
Coloquio entre Pepe Serra (MNAC) y Miguel Falomir (Museo del Prado)
–Charla para facilitar la visita autónoma del público a la exposición temporal.
Jueves a las 13.00 y 17.30 h. A partir del 25 de junio
Sala de Conferencias
Actividad gratuita para los visitantes con entrada al museo
–CONVERSACIONES
Alfonso Palacio y Elena Cenalmor, comisarios de la exposición, compartirán con el
público los procesos de investigación teórica que derivan en la muestra que se puede
disfrutar en el museo.
10 de junio a las 11.00 h.; 17 de junio a las 17.00 h
–VISITAS GUIADAS
Martes a las 12.00 h.
Duración aprox.: 90 min
Entrada + 10 €
Máximo 14 personas por grupo
A partir del 16 de junio
–RÉGIMEN DE ACCESO
Entrada general: 15 €
Entrada reducida: 7,50 € (con acreditación)
Horario de precio reducido (50%) durante las dos últimas horas de apertura
Horario
De lunes a sábado: 10 – 20 h Domingos y festivos: 10 – 19 h
Último pase: 45 min antes del cierre. El desalojo de las salas comienza 10 min antes
del cierre.



