Dos artistas taiwaneses de lenguajes formales muy distintos, pero cuyas sensibilidades resuenan en armonía, una doble muestra individual muy figurativa, muy artesanal, muy bien presentada; y muy lejana de las tendencias que mandan en Occidente.
Ambos contemporáneos, de sucesivas generaciones ya nacidas en la isla tras el triunfo de Mao en el continente en 1949, revitalizan las técnicas tradicionales minuciosidad, con esa minuciosidad tan característica del arte oriental clásico. Chun Teng (1957) despliega un puntillismo de tinta sobre paisajes rocosos que construye un mundo fantástico, visiones de extraño realismo, escenarios imaginarios llenos de misterio. Mia Liu (1980) explora la relación entre naturaleza y cotidianidad, recurriendo a su memoria familiar, los recuerdos de su abuela pintora cuando ella era niña- convirtiendo prendas antiguas en parte de su propuesta, creando un mundo propio evocador y sentimental muy bien reflejado en la exposición, incluyendo dibujo, pintura, escultura, fotografía y vidrio artístico, investigando las posibilidades expresivas de los materiales y las formas. Sus series más recientes incorporan elementos de la tradición de la tinta oriental, el bonsái y el paisaje, para reflexionar sobre el paso del tiempo y la conexión entre el ser humano y el entorno natural.
Ambos despliegan una verdadera sinfonía visual muy intimista, Teng asentando su obra sobre la tierra, Mia volando al cielo. De ahí que la exposición tome como coordenadas la piedra y la pluma, delineando así la doble mirada de ambos artistas sobre la vida, la cultura y el cosmos. Algunas de las obras expuestas parten de la pintura tradicional en tinta, a la que ambos artistas otorgan una nueva expresión contemporánea, representando una cierta fusión entre la tradición estética oriental y las formas contemporáneas occidentales. No se trata sólo de un giro técnico, sino de una deconstrucción consciente de los paradigmas heredados. A través de esta narrativa polifónica, la exposición pretende articular el singular sistema de referencias estéticas del arte contemporáneo taiwanés en el horizonte de la globalización.

Tras años de residencia en la región de Hualien han sido para Teng en el cimiento de su imaginación. A través del detallado trazo de puntos de tinta y finas texturas, plantas y piedras eternas se transforman en paisajes en metamorfosis que, mediante deformaciones, torsiones y superposiciones, se convierten en escenarios que transitan por los márgenes de lo real. De manera análoga, los bloques rompeolas y las piedras costeras de Hualien también son abordados por Mia mediante la práctica del ‘landscape painting’, combinando fotografía y paisaje. Sobre la superficie de plantas y rocas, organiza puntos y líneas de manera repetitiva, prolífica y continua, construyendo una trayectoria de percepción única. Cada punto es independiente y a la vez interconectado, convergiendo finalmente en la poética sensibilidad distintiva de la artista.
La muestra es una travesía espiritual de carácter introspectivo en la que reposar un rato de tanto ajetreo, muy apropiada para el contexto donde se presenta, este Jardín Botánico que al inicio de un tórrido verano es un refugio reparador, un oasis de silencio y verdor a la vera del Paseo del Prado, junto al Museo que lo preside.
Aproximación a la propuesta (del 1 al 10)
Interés: 8
Despliegue: 9
Comisariado: 8
Programa de mano: 8
Catálogo: n/v
Documentación a los medios: 6
Real Jardín Botánico
Pabellón Villanueva. Alas norte y sur
Crónicas de Piedra y Pluma: Dúo de Arte Contemporáneo Taiwanés
Mia Liu y Pu-Chun Teng
Entre el 24 de junio y el 30 de agosto de 2026
Comisariada por Chin-Wen Tu
Con la colaboración del Ministerio de Cultura de Taiwán y la Oficina Económica y Cultural de Taipéi en España.



