José Catalán Deus

JCDeus.org

Perla Peregrina, nácar mate

Una apología de la disidencia que beatifica la protesta y demoniza al poder. Un trabajo original e interesante de instalaciones sugerentes, pero lastrado por un sesgo ideológico que aparentando rupturismo bendice el discurso memorialista manipulado que reina en la cultura española oficial.

Fernando Sánchez Castillo (Madrid, 1970) no es un desconocido en el circuito internacional del  arte actual. Sí lo es en España, aunque en 2015 presentó -también comisariada por Ferran Barenblit, que fue director del MACBA, el museo de arte contemporáneo de Barcelona- una extensa muestra de su trabajo titulada ‘Más allá’. El título de este retorno a Madrid una década después alude a la respuesta del molusco que convierte una intrusión extraña en algo extrañamente bello cubriéndolo de capas de nácar hasta conformar una joya. La Perla Peregrina es una de las joyas más singulares del mundo, llegó a la corte de Felipe II y fue lucida durante siglos por los monarcas españoles; sustraída por José Bonaparte, viajó a París, pasó por mil manos, cruzó el Atlántico y terminó adquirida en subasta por Richard Burton, quien la regaló a Elizabeth Taylor. Su dueño actual es desconocido y la obtuvo también en subasta por casi nueve millones de euros. Su historia legendaria dice Fernando Sánchez que le sirve de hilo conductor para reflexionar sobre el poder, sus relatos oficiales, sus vacíos y sus olvidos. A partir de ella, el artista despliega una lectura crítica de la historia, de los monumentos, de los objetos y de las imágenes que han dado forma a la memoria social y cultural.

Arte como intervención crítica en las narrativas del poder, con unas 200 obras entre acuarelas, esculturas, instalaciones, vídeos, objetos, piezas prestadas que se resignifican a través de su forma de presentación, obras de producción reciente y trabajos en proceso. De ahí que el comisario hable de una retro-prospectiva: una exposición que revisa la trayectoria del artista, pero que también permanece abierta al presente. La propuesta expositiva sitúa un simulacro del taller del artista como eje de la exposición, un espacio donde el autor trabajará de cara al visitante, queriendo así que la muestra sume a lo exhibido el proceso de creación en vivo y en directo, manifestar que el artista no ocupa una posición de autoridad desde la que transmite certezas, sino que trabaja para la comunidad y la interpela. Entre las ideas sobre las que trabajará estos meses de cara al visitante está la representación del cráneo de Lorca atravesado por una bala de los que le fusilaron o la estatua ecuestre de la Casa Velázquez de la Complutense que sufrió los embates de la guerra civil.

Nos dicen que para este artista España constituye un territorio atravesado por capas superpuestas de relato, memoria y olvido. De nuevo, referirse al anterior régimen que duró 36 años para no referirse al actual , que ya dura cincuenta. Al fabricar memoria, gestiona lo que debe desaparecer. Dicen los organizadores que la memoria histórica exhibida no aparece como un relato único y cerrado, sino como un territorio en permanente negociación. Pero la impresión general es muy panfletaria. Destacan un gigantesco Tank Man, el hombre que se situó frente a una columna de tanques durante las protestas de Tiananmén. Luego llega Pegasus Dance (2007) una serie de piezas audiovisuales en las que músicos producen composiciones utilizando como instrumentos helicópteros militares, restos de aeronaves y otros dispositivos vinculados a la maquinaria bélica. A continuación el Azor, el barco de recreo de Francisco Franco, cuyos restos adquirió el artista para convertirlos en paquetes de chatarra apilados en los muros.

Pero en la colección de propuestas comprometidas con el ‘agitpro‘ que Zapatero y Sánchez han construido en lo que va de siglo, debemos destacar sin duda la escultura Narón (2003-2007) en que dos encapuchados decapitan a Franco, aunque el autor dice que se trata solo de un monumento de Franco. Habrá también una barricada trasversal con los restos de una estatua ecuestre del Caudillo, los restos de otra vandalizada en Barcelona de la que ha desaparecido el jinete, pintadas ya semi o totalmente borradas, un montaje celebrando el magnicidio de Carrero Blanco, y alusiones a las Madres de Plaza de Mayo, a la Revolución de los Claveles, a la plaza de Tatlelolc, a Sendero Luminoso. Y no falta la peluca de Carrillo en un muestrario chirriante de vestigios revisitados que no quiere resultar bello, estético o armonioso, sino todo lo contrario. Si nos dicen que el pseudoarte de protesta, de denuncia, contestatario, iba a volver con fuerzas renovadas después de décadas de ser proscrito con toda la razón, no lo hubiéramos creído. Mérito de la ideología woke que, aunque en retirada, da coletazos en las colonias del imperio.

Aproximación a la propuesta (del 1 al 10)
Interés: 3
Despliegue: 6
Comisariado: 8
Programa de mano: n/h
Catálogo: n/v
Documentación a los medios: 8

MNCARS
Palacio de Velázquez – Parque del Retiro
La Perla Peregrina – Fernando Sánchez Castillo
Del 24 de junio de 2026 al 8 de marzo de 2027
Comisariado Ferrán Barenblit
Coordinación Nieves Sánchez.