José Catalán Deus

JCDeus.org

Irresistible levedad del arte pop

El Museo Thyssen‐Bornemisza presenta este verano una propuesta atractiva y refrescante, que aspira a un gran éxito de público. ‘Mitos del Pop’ es eso, un recordatorio de todas esas imágenes que llevamos dentro, de la iconografía de la generación occidental de después de las guerras, la más afortunada de la historia. Popular, efímero, prescindible, barato, producido en serie, joven, ingenioso, sexy, divertido, ‘glamuroso’ y un gran negocio. Así definió el ‘pop art’ en  1957 uno de sus impulsores, Richard Hamilton, y no se ha definido mejor desde entonces. Pop de popular, popular de «popular mass culture», cultura popular de masas. Imágenes procedentes de los medios de comunicación, de la publicidad, del cómic, del cine, de la vida corriente, de los objetos cotidianos, del consumo. El fin del arte moderno y el inicio del posmoderno, ese que tantos aún no consideran merecedor de llamarse arte.

Paloma Alarcó propone una visión que dice renovada, consistente en valorar más la contribución europea y poner la española a la altura del resto, rastreando orígenes comunes y proponiendo que Warhol, Rauschenberg, Wesselmann, Lichtenstein, Hockney o Hamilton, tienen más de irónico que de triunfalista, en línea con la tónica del Equipo Crónica en nuestros lares. Y que la percepción de la realidad de estos artistas seguiría hoy día vigente. El visitante lo dirá: ¿a qué le suena lo que ve, pasado, presente o futuro?

En su conjunto el arte pop es entendido como el arte oficial aunque disfrazado de oficioso de la victoria e implantación mundial del sistema capitalista, el triunfo de lo real sobre lo ideal, de los objetos sobre las ideas; la apoteosis del libre mercado que en su versión del estado de bienestar ha conseguido el estallido de prosperidad más grande y duradero de la historia conocida de la humanidad.

Su aparición a finales de los años 1950 y comienzos de los 60 fue uno de los  momentos más liberadores de la historia del arte; y no solo resultó aceptable para el gran público, sino que la radicalidad de su desafío -en temas, en técnicas, en enfoques- cautivó también a numerosos círculos intelectuales. Frente a la  extenuación que provocaba por entonces el idealismo del movimiento moderno, introspectivo y utópico, el arte pop proponía a las nuevas generaciones todo un excitante mundo secularizado en el  que ya no existían límites entre la alta y la baja cultura, entre lo artístico y lo profano. Para el pop toda imagen era reciclable, todo objeto, susceptible de  convertirse en arte, y su verdadero propósito, que el tiempo ha demostrado que lograron, era ofrecer una nueva interpretación de la cultura contemporánea a través de la expresión de las masas consumidoras, de la irrupción de una opinión pública masivamente dominante.
 
El  planteamiento que propone la comisaria es enlazar el Arte Pop con la tradición pictórica, defendiendo que en esa combinación entre el deseo de ruptura y el respeto  por el arte del pasado radica la gran paradoja que esconde el pop. Rupturista en apariencia, conservador de facto. El recorrido temático quiere poner de  manifiesto esa vinculación, organizando las salas según los  géneros clásicos del retrato, como por ejemplo la naturaleza muerta, la pintura de historia o el paisaje, y mostrando conjuntamente la obra  de las grandes figuras del pop norteamericano y británico junto a a la de artistas españoles, italianos, alemanes o franceses que compartieron una actitud similar y fueron y son menos menos conocidos. 

De los Beatles a Marilyn, de Kennedy a Mao, de la llegada a la Luna a los estantes del supermercado, la exposición está instalada en el espacio tradicional del Thyssen dedicado a las muestras temporales, a la derecha de las puertas de entrada, y a ella se llega por un desfiladero de neones, como no podía ser de otra manera. Hamilton y Paolozzi inician la marcha y pronto irrumpen Andy  Warhol y Roy Lichtenstein, el núcleo duro de la propuesta. Son siete las salas y resultan perfectamente abarcables en una visita de una hora de duración. Es un fascinante recorrido de gran potencia visual en el que nadie se sentirá incómodo o incomprendido. Una oportunidad para reflexionar sobre sus aportaciones y espejismos, sobre lo que queda y lo que el tiempo ha disuelto.

El arte pop fue una profanación; quiso asesinar la pintura pero la pintura lo deglutió. Refleja la irrupción de nuestra sociedad de consumo, la imposición de la cultura visual, el predominio de la imagen sobre la palabra. Y es que como hijos del pop somos todos, -se reconozca o no de buen grado- lo que vaya a contemplar el visitante está ya grabado en su cerebro de antemano. Las razones ideológicas, políticas y económicas de esta imposición no son objeto de la exposición. Y rima.

Aproximación a la exposición (del 1 al 10)
Interés: 7
Despliegue: 7
Comisariado: 7
Catálogo: n/v
Documentación a los medios: 6
Programa de mano: n/v

Museo Thyssen‐Bornemisza  
MITOS DEL POP
Del 10 de junio al 14 de septiembre de 2014 
Comisaria: Paloma  Alarcó,  jefe  de  Conservación  de  Pintura  Moderna  del  Thyssen.   Comisarias técnicas: Marta Ruiz del Árbol y Carlota Luelmo, Área de Pintura Moderna del Thyssen.    
Número de obras: 104     
Catálogo  con textos  de Paloma Alarcó, Francisco Calvo Serraller y Thomas Crow,  ediciones en español e inglés, 38 euros en rústica y 42 euros en tapa dura;
Cómic  ‘Mitos del Pop’, de Miguel Ángel Martín, inspirado en la exposición. 

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
-Por acuerdo  con  el  Museo  Reina  Sofía  se ofrece  una  entrada  conjunta  para  visitar  su  retrospectiva del artista pop Richard Hamilton que se inaugura este mismo mes.
-“Jornadas  Pop”:  los  días  10  y  11  de  julio  se  celebrará  un  encuentro que  contará  con  la  participación de Francisco Calvo Serraller, Tomàs  Llorens,  Valeriano  Bozal,  Thomas  Crow,  Bernardo  Pinto  de  Almeida o Darío Villalba entre otros.
-Ciclo de cine: los sábados de junio a septiembre se programarán películas como Rebelde sin causa (1955) de Nicholas  Ray, Salvaje (1953) de László Benedek o Planeta prohibido (1956)  de Fred Wilcox. Las proyecciones serán como siempre en versión  original y con acceso libre hasta completar el aforo. 
-Conciertos pop: durante el verano habrá también varias citas musicales vinculadas a la exposición y dirigidas tanto al público  adulto como infantil y, siempre, con libre acceso.        
 
INFORMACIÓN PARA EL VISITANTE  
Museo Thyssen‐Bornemisza. Paseo del Prado 8. 28014, Madrid  
Horario: de martes a sábado, de 10.00 a 22.00 horas.
Lunes y domingo, de 10.00 a 19.00 horas
Último pase una hora y cuarto antes del cierre.   
Tarifas:  Exposición temporal:  ‐ Entrada general: 11 €  ‐ Entrada  reducida:  7  €   
Entrada conjunta para las exposiciones Mitos del pop (Museo Thyssen  Bornemisza) y Richard Hamilton (Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía del 27 de junio al  13 de octubre), con la colaboración del Ayuntamiento de Madrid: 13 €  
Venta anticipada de entradas en taquillas, en la web del Museo y en el 902 760 511  
Audio‐guía, disponible en varios idiomas   
Más información.